No. 46
(noviembre de 2002)

csapn@laneta.apc.org
CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

<< Índice de artículos

Nuevas condiciones para avanzar en el reagrupamiento de fuerzas anticapitalistas

En este nuevo siglo recién iniciado se están reuniendo condiciones nuevas para superar un período de dispersión que sufrieron las fuerzas de izquierda. Nos referimos a las organizaciones, partidos y movimientos que de una manera más o menos precisa cuestionan de raíz la globalización capitalista, defienden una salida socialista y que la misma se puede conquistar mediante una lucha revolucionaria.

Pedro Fuentes *

Polarización de la situación mundial

La situación mundial tiene dos polos; de un lado la ofensiva imperialista y del otro la resistencia y reacción de las masas. El proceso de globalización capitalista avanza en forma despiadada concentrado riquezas en las manos de las grandes multinacionales de una minoría de países, una minoría de ricos, empobreciendo a países y a una gran mayoría e la población. Frente a su crisis estructural, el imperialismo no tiene otro camino que acentuar su ofensiva económica contra los países pobres, los pueblos y los trabajadores, lo que hace aumentar la competencia y las contradicciones entre las mismas metrópolis.

Pero también la polarización política mundial se hace cada vez más aguda, hay mas ofensivas del imperialismo, y más respuestas del movimiento de masas, haciendo mas critica e inestable e imprevisible la dominación imperialista.

La política del gobierno de Bush no deja lugar a dudas. Sería un error afirmar que es solo coyuntural, como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre. Ese atentado acentuó una política de acción unilateral y militarista para sostener su hegemonía en la dominación mundial y en la defensa de las grandes corporaciones americanas. USA acentúa la injerencia militar para acentuar también su control económico global y territorial de recursos claves de este nuevo siglo como lo son la energía, el agua, la biomasa.

Esta polarización es la que está dejando menos márgenes para la política de conciliación de clases de la socialdemocracia que en el gobierno no hizo mas que aplicarse en la defensa de los intereses de las grandes multinacionales europeas, de las burguesías latinoamericanas y de sus partidos tradicionales, como también de los partidos latinoamericanos agrupados en el Foro de San Pablo. Una expresión notable es la política de la dirección del PT brasileño, cada vez con más compromisos con la burguesía y el capital financiero internacional.

Nuevas expresiones políticas de la lucha de clases .

Por eso aparece un espacio que ocupan formaciones más radicales, nuevas organizaciones sociales en el terreno de la lucha de clases, y nuevas expresiones políticas electorales. En Latinoamérica, el ascenso campesino hizo que luego de la aparición del MST de Brasil, del zapatismo, del fortalecimiento de las FARCs o la CONAIE de Ecuador aparezca ahora de manera casi espectacular el MAS de Bolivia cuyo origen y fuerza está en las movilizaciones del campesinado boliviano. En la Argentina, al movimiento piquetero, las asambleas barriales, las fábricas que han pasado a ser gestionadas directamente por los trabajadores, el peso alcanzado por Luis Zamora.

En Brasil, el curso a la derecha de Lula crea las condiciones para formar un fuerte nucleamiento de la izquierda socialista del PT. En Europa, fue significativo el resultado electoral del trotskysmo en la primer vuelta presidencial en Francia, que ha planteado la necesidad de construir una nueva organización política capaz de ocupar ese espacio, algo que ya ha sucedido en Escocia con la formación del SSP (Socialist Scotish Party) u otras nuevas fuerzas surgidas de un trabajo común de la extrema izquierda como en Inglaterra o Portugal. El LPP de Pakistán (Laubor Pakistani Party) que es una unificación entre trotskystas y fuerzas provenientes de la tradición comunista.

Un elemento que juega un importante papel en este período de reorganización y reagrupamiento de fuerzas anticapitalistas es el movimiento antiglobalización. El mismo se explica por la radicalización de un gran sector de la juventud. El mismo ha colocado la idea de que hay que hacer una confrontación global internacional a la globalización capitalista; ha permitido a millones de activistas y luchadores en el mundo tener un referente común en la lucha contra la actual fase imperialista de la globalización. Al contener una crítica al neoliberalismo y sus consecuencias sociales, y al convertirse en un mecanismo de coordinar acciones, tiene un carácter internacionalista y ayuda a que los activistas comprendan la importancia de una internacional. De ahí que no se pueda avanzar en un reagrupamiento internacional sin ser parte activa de este movimiento.

Nuevos debates

Diferentes posiciones y direcciones se expresan en el interior del movimiento antiglobalización y en particular en el Forum Social Mundial que es su evento más institucionalizado y deliberativo. H ay una discusión de fondo con las corrientes que hablan de la posibilidad de reformar y humanizar el capitalismo y la globalización.

El triunfo de Lula en las elecciones brasileras con una política abiertamente burgués va a colocar esta discusión de las alternativas ante la globalización en un plano muy concreto. Estaremos ante un gobierno que se encamina a tomar medidas que favorezcan al establishment, a los grandes capitalistas y que chocarán con las necesidades de las masas. Esto creará la necesidad a las fuerzas socialistas a deslindar posiciones frente a este gobierno y a reagrupar fuerzas para defender un programa anticapitalista.

En este período de la lucha de clases hay también nuevos debates con nuevas ideologías o posiciones políticas que aparecieron en esta década y que son tomadas por sectores del movimiento antiglobalización, por nuevas formaciones y organizaciones políticas, como el zapatismo, grupos pacifistas o neo anarquistas que no tienen ningún vínculo con los aparatos reformistas y sus teóricos tradicionales. Es un debate en otro plano del que hay que hacer con la socialdemocracia. Son sectores y movimientos progresivos que se enfrentan al capitalismo influenciados por las posiciones de Holloway o Negri. No compartimos la teoría del imperio superado del imperialismo, ni que se pueda cambiar el mundo sin tomar el poder. Estas teorías son respuestas unilaterales –por tanto erróneas- a las nefasta experiencia y degeneración del marxismo provocada por el estalinismo y a nuevos hechos que han sucedido en la lucha de clases.

Nuevos realineamientos

En este sentido juega un importante papel el movimiento trotskista que ha sido la corriente marxista más preparada para comprender explicar el colapso del “socialismo real” y es el movimiento que ha tenido más continuidad en la defensa del internacionalismo y la construcción de una organización internacional.

El movimiento trotskysta puede y debe jugar un rol clave para la reorganización del movimiento obrero, para desenvolver el movimiento antiglobalización –de hecho sectores del mismo han tenido su importancia en el mismo- y para construir en su interior una corriente de izquierda, socialista e internacionalista que abra el camino a un reagrupamiento de los revolucionarios. La condición para ello es abandonar rasgos propagandísticos, sectarios y auto-proclama torios que lo impregnaron en largos años en los que estuvo a la defensiva ante el estalinismo y en sufrió divisiones por la claudicación de corrientes al estalinismo y por las expectativas puestas en otras direcciones como por ejemplo el sandinismo. También de rasgos fraccionales que deformaron el régimen interno, fomentaron el aparatismo y llevaron a divisiones que en parte ocurrieron por discusiones mal hechas.

La realidad es que hoy no hay una organización que se puede reclamar “la internacional” o el centro para construir la internacional. La auto proclamación de la internacional o del partido revolucionario es una orientación que ha sido superada por la realidad. Aísla a las fuerzas militantes de otros sectores socialistas e internacionalistas que no son de origen trotskistas y de los movimientos y vanguardias nuevas anticapitalistas con las que está planteado el trabajo común, la colaboración para dar pasos hacia la confluencia política y programática. En este período es imposible avanzar en la construcción de un partido marxista revolucionario si no se es parte de los procesos reales que existen, si no se trabaja dentro del movimiento antiglobalización y junto a los movimientos progresivos de la lucha de clases en cada país.

La posibilidad del reagrupamiento existe porque hay una nueva situación mundial en la cual diferencias del pasado -dentro del trotskismo o de trotskistas con otros marxistas- pueden ser ubicadas como discusiones históricas, y porque la radicalización promueve movimientos hacia la izquierda de sectores de masas y de su vanguardia en las que surgen nuevos movimientos sociales y políticos progresivos. Quienes defendemos la construcción del partido revolucionario tenemos que estar abiertos a formas de organización transitorias, a coaliciones y bloques con corrientes progresivas así no tengan un programa acabado, apostando a la dinámica de la situación mundial; a que el proceso de polarización y radicalización favorecen las condiciones para las políticas socialistas revolucionarias.

Encontrar puntos básicos para el reagrupamiento

Este proceso de reagrupamiento es imposible hacerlo sobre un programa revolucionario acabado, sino con puntos básicos para unir a las corrientes que se orientan en la lucha concreta hacia el socialismo e el internacionalismo.

Hay que agrupar a las defienden que los pueblos sometidos no deben pagar la deuda externa y deben romper los compromisos con el FMI. Los que defienden que las empresas privatizadas sean nacionalizadas bajo control de los usuarios y los trabajadores, la nacionalización de la banca y del comercio exterior. Los que en Latinoamérica se enfrentan al ALCA y defienden una nueva integración igualitaria entre los pueblos latinoamericanos. Los que propugnan consignas democráticas radicales frente a los regímenes burgueses.

Los que se pronuncian incondicionalmente por el derecho de autodeterminación de los pueblos y se pronuncian contra toda forma de intervención del imperialismo y se oponen a sus guerras.

Hay polémicas fundamentales impuestas por la lucha de clases sobre las que hay que tomar una definición.

Frente a los que plantean que frente a la globalización es posible reformar el capitalismo sostenemos que el “otro mundo posible” es el socialismo, única alternativa a la miseria, la expoliación y a la guerra que nos depara la globalización imperialista, y que el socialismo es hoy posible la toma el poder por los trabajadores y la expropiación de las grandes empresas que dominan la economía mundial. (La defensa del socialismo es fundamental en momentos que los partidos social demócratas y comunistas social democratizados como el italiano no solo han dejado de promover reformas, sino que han retirado la palabra socialismo de sus programas) La defensa del socialismo como alternativa para la sociedad humana global con lleva obligatoriamente a una critica de la experiencia burocrática estalinista, y que abogamos por un socialismo basado en la democracia obrera. La lucha contra la globalización obliga a no tener ninguna ilusión en la democracia burguesa ( dictadura del capital y las oligarquías financieras), y exige la mayor independencia de clase.

De la experiencia en la lucha contra la globalización se desprende que la única manera de vencer a un régimen imperial del G-7 y sus transnacionales es con la lucha internacional coordinada, y obliga a la vanguardia mundial a construir la una organización Internacional para coordinar y llevar a cabo esa lucha.

 

* Militante de la Unión Internacional de Trabajadores (UIT) y del Movimiento de Izquierda Socialista (MES), que integra que Bloque de Izquierda del Partido de los Trabajadores de Brasil. El artículo es un resumen del publicado en el No 1 (septiembre 2002) de la revista marxista “Movimiento” que se edita en portugués y español.

<< Índice de artículos

  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

  Desde los cuatro puntos es una publicación mensual de Convergencia Socialista, Agrupación Política Nacional (apn), registrada en el Instituto Federal Electoral. Registro de la Dirección General del Derecho de Autor (en trámite). Certificado de Título y Contenido (en trámite). Publicación periódica. Oficinas y suscripciones: Xola 181, 3er. piso, Col. Alamos, C.P. 03400, Teléfono 5 90 07 08, México, D.F.