No. 44  (septiembredel 2002)

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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De los pueblos indígenas de Morelos

Siete mensajessiete

Primer mensaje

A la Suprema Corte de Justicia de la Nación­:

Señores Magistrados­:

Ministro Francisco Góngora Pimentel, magistrado­ presidente­.

Les dirigimos nuestra voz como pueblos indígenas y como representantes de ayuntamientos que nos hemos inconformado por una ley que no nos reconoce.

Por nuestra voz hablan los síndicos procuradores de ayuntamientos con población indígena.

No podemos dirigirnos a ustedes por nosotros mismos.

Somos una realidad negada.

Somos una presencia ausente.

Somos la voz de una palabra que no se escucha.

Somos el pasado que sigue presente y que se niega a desaparecer de la escena.

Somos el ahora que se rebela.

Somos los que se niegan a perder la identidad para ser reconocidos porque terminaríamos siendo lo no indígena.

Somos una verdad que no puede ser ocultada por más tiempo.

Y aquí estamos.

Venimos todos.

Nos hemos reunido en nuestros pueblos, como sabemos hacerlo desde siempre, en nuestras asambleas comunitarias.

Hemos escuchado la voz de nuestros abuelos y nos han dicho que debemos seguir peleando por lo que es nuestro.

Por eso estamos aquí reunidos.

Queremos que ustedes nos escuchen y abran sus corazones a nuestra palabra.

Nuestra palabra antigua es de verdad.

Tenemos la razón, porque estamos seguros que no podrán eliminarnos, porque hemos demostrado que la resistencia de nuestro pueblo es más grande que la ignominia que nos oprime.

Venimos aquí a que nos escuchen.

Venimos acompañando a nuestros representantes que les harán entrega de documentos valiosos para nosotros, como valiosa es la palabra empeñada y más cuando es cumplida­.

Se firmaron los Acuerdos de San Andrés y deben ser cumplidos.

Ustedes, señores ministros, saben que nuestra lengua tiene símbolos muy claros.

No venimos a engañarlos.

Para nosotros el derecho es del que lo tiene, no del que lo arrebata.

Y nosotros tenemos el derecho.

Ustedes deben reconocerlo.

Es así de sencillo.

No es difícil entenderlo, basta que ustedes lo quieran.

Ustedes son los que se encuentran en la pirámide del poder.

Los que por ley tienen la decisión de vigilar que se cumpla la Constitución mexicana­.

Y venimos a pedirles que respeten lo que se comprometieron cumplir.

Les demandamos que lo hagan, aunque esa constitución no nos haya dado a nosotros el reconocimiento de nuestros derechos durante cientos de años y sólo hace pocos años nos haya reconocido en nuestra diversidad cultural y de lenguas.

Es una constitución que nos ha negado.

Curiosamente, cuando reconoce nuestra existencia, niega nuestro derecho a seguir existiendo como pueblos al negarnos nuestro derecho colectivo a la tierra.

Ustedes, señores ministros, representan el poder.

Tienen la facultad de revisar lo que hicieron los señores diputados y senadores. Háganlo.

Demuestren que tienen la autonomía que nos han negado a nosotros hasta el momento.

En Morelos se reconoce la existencia de 98 mil indígenas de acuerdo al Censo del INEGI. Veinte años atrás esas mismas estadísticas decían que habíamos 3 mil indígenas­.

En los 33 municipios hay población indígena. En Cuentepec, más de 5 mil indígenas mantienen la lengua nahuatl. En Xoxocotla, más de 20 mil indígenas mantenemos fuertes nuestras raíces comunitarias. En Hueyapan, la defensa de nuestra identidad es a través de nuestra organización comunitaria. En Santa Catarina no vendemos la tierra, la defendemos con nuestra propia vida. En Ocotepec rechazamos la construcción de megatiendas. En Huitzilac defendemos el bosque contra los taladores. En Tetelcingo nuestra lengua muosieuale es señal de identidad. Desde los pueblos indígenas en Morelos venimos a contradecir la ley que nos quieren imponer.

Desde la tierra de Zapata nos dirigimos a ustedes, señores Ministros, para que asuman su responsabilidad y cumplan con la voluntad del pueblo. Les hemos entregado nuestros papeles con pruebas. Recurrimos a ustedes porque queremos que abran sus corazones.

Tenemos derechos colectivos que deben ser reconocidos.

Nosotros consultamos nuestros pueblos­.

Nunca fuimos consultados para aprobar esta ley.

Tenemos derecho a ser consultados.

Lo que nos afecta es nuestra propia vida.

Queremos invaliden la reforma constitucional, queremos que escuchen nuestro mensaje escrito en nuestras demandas, que tenemos la razón, que abran la oportunidad de que los pueblos indígenas se encuentren en nuestra Constitución. Y la vamos a defender. Pueden estar seguros.

Queremos decirles que no somos una demanda de controversia constitucional.

Que somos luchas de historia combativa, que somos la esperanza de un mundo mejor, que somos el sueño de un México incluyente, que somos la convicción de un México con paz, un país de dignidad trazada en los ojos de la alegría de un pueblo que lucha.

 

Segundo mensaje

A la Cámara de Diputados

Al Senado de la República

Estamos enfrente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Venimos los pueblos indígenas de Morelos.

Estamos aquí para protestar por lo que ustedes aprobaron. Nunca nos consultaron.

Todo lo decidieron en unos días.

Tan antidemocrático que no contaron bien. Ni siquiera a los diputados que votaron en los congresos locales.

No respetaron la palabra empeñada.

Tuvieron en sus manos la posibilidad de abrir una puerta a la solución de la guerra en Chiapas y no lo hicieron.

Ahora esperamos una respuesta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Mañana, cuando tengamos la resolución, esperamos que ustedes sean capaces de rectificar y reconocer que la regaron. Que tengan la sensibilidad que no tuvieron antes­.

Para que se cumplan los Acuerdos de San Andrés. Para que nunca haya más un México sin nosotros.

 

Tercer mensaje

Al Presidente de la República

Al Lic. Vicente Fox Quezada

Usted se comprometió a resolver el conflicto en Chiapas en 15 minutos.

Usted se comprometió a cumplir los Acuerdos de San Andrés.

Usted se comprometió a enviar la iniciativa de la Ley Cocopa.

Usted se comprometió a muchas cosas que no ha cumplido.

De las tres señales que pidió el EZLN a su gobierno para reanudar el diálogo, usted dijo que retiraría al Ejército de 8 posiciones de Chiapas.

Lo hizo, y los pobladores de Guadalupe Tepeyac regresaron a su tierra. Era una buena señal. Pronto se apagó, porque aumentó la presencia en otros lugares y ahora son más de 280 puntos de Chiapas donde hay presencia del Ejército.

Usted ordenó liberar a los presos zapatistas. Casi 100 de ellos fueron liberados. Buena señal. Sin embargo, no salieron todos los zapatistas, y ahora hay otros presos más.

Usted envió la iniciativa de la Ley Cocopa, y no la defendió ante los diputados y senadores. Se dijo satisfecho por lo que aprobaron, cuando era contrario a su iniciativa.

Mala señal.

Desde entonces, aquí estamos protestando contra usted y su política que niega los derechos indígenas.

Estamos seguros que tenemos la razón y el derecho, aunque pretendan olvidarnos.

No lo van a conseguir.

Se equivocarán nuevamente si lo pretenden hacer así.

Somos una realidad, un pasado que no se ha ido, un presente activo, un futuro que construimos con nuestros pasos, con nuestra palabra, con nuestro rostro colectivo.

Usted debe acostumbrarse a respetar la autonomía. La de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la de nuestros pueblos indígenas.

Sólo así habrá democracia y paz con justicia y dignidad.

Leídos el día 12 de junio de 2002 en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Cuarto mensaje

A los pueblos indígenas de México

Venimos desde Morelos.

Tierra zapatista.

Nos hermanamos con los pueblos nahuas, wiraritari, chinantecos, mazatecos.

Es la voz de quien tiene dignidad y la demuestra luchando.

Porque sabemos que esta lucha jurídica y legal es también política y social.

Es también la lucha por el pleno respeto a nuestros derechos.

Ustedes somos nosotros.

Hermanados por el sufrimiento de años desde siempre.

Hermanados por la identidad de un rostro colectivo que ha sido discriminado.

Hermanados por la dignidad y la lucha.

Aquí luchamos por el reconocimiento de nuestra autonomía.

Este momento de la lucha jurídica es apenas una parte de la lucha política.

Somos parte de un proceso de lucha por la reconstitución de nuestros pueblos.

Para no seguir siendo olvidados.

Para construirnos desde abajo.

Con nuestras fuerzas organizadas colectivamente­.

Con nuestra identidad forjada con lucha y dignidad.

 

Quinto mensaje

De los pueblos indígenas de Morelos a los pueblos del mundo.

Un primero de enero la luz de la insurrección zapatista iluminó la obscura noche del neoliberalismo.

Desde la selva Lacandona inició la nueva resistencia contra una globalización capitalista que nos trata a todos como mercancías.

Cuando se anunciaba el fin de la historia, la lucha de los pueblos renació más fuerte y amplia por todos los rincones del mundo.

La esperanza que viene del sur impactó fuerte en los pueblos de los países del norte­.

Los Encuentros Intergalácticos convocados por el EZLN son el antecedente inmediato de las movilizaciones contra la mundialización capitalista en Seattle, Génova, Barcelona.

La poderosa voz unida de los pueblos que luchamos porque sea POSIBLE OTRO MUNDO nos unimos al llamado del Foro Social Mundial de Porto Alegre.

Desde el sur zapatista nos sumamos a esta lucha y llamamos a los pueblos del mundo a no olvidar que la lucha es de todos y todas.

Que vamos en el mismo barco y que la dignidad es una conquista que se logra con la lucha.

Sí, otro mundo es posible, con respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

 

Sexto mensaje

A la Sociedad Civil

Hermanos y hermanas:

Ya sabíamos que nuestro paso era lento sin ustedes, ya sabíamos que no había mejor cobija que el cuerpo de cada uno de ustedes que sabe que lucha más grande es la que vive en nuestras cabezas.

Siempre de ustedes recibimos el brazo solidario de su esperanza, siempre de ustedes recibimos la voz dulce de su encuentro, siempre de ustedes, nosotros. Desde que impulsamos con más fuerza nuestra voz, siempre su voz la hizo más grande.

Siempre hemos de decir que de ustedes vino la fuerza en los momentos más difíciles, que de ustedes hoy nos sobran las fuerzas para resistir.

Hermanos y hermanas, ahora nos encontramos aquí en el Poder Judicial Federal, exigiendo se aplique el derecho, exigiendo se invalide una reforma impuesta y de derechos negados a nuestros pueblos, exigiendo esperanza para México, aquí diciéndole a este Poder que tiene en sus manos el muy posible futuro de exterminio indígena y la guerra o la posibilidad de una puerta para la paz en México. Que si de ellos hemos esperado algo, hoy nuevamente lo hacemos, le exigimos que invalide la reforma indígena impuesta, le exigimos que de otra oportunidad a los que gobiernan para corregir sus errores, les exigimos que demuestren que también pueden luchar por la justicia como todos nosotros, no la justicia del estricto derecho, la del expediente, la del formalismo, no. Queremos la justicia de la razón, de la verdad.

Así a ustedes hermanos y hermanas de la sociedad civil les pedimos que griten fuerte y levanten su voz con la nuestra, que les digan a toda nuestra sociedad que la lucha de los pueblos indígenas sigue..., que hace un año y cuatro meses estuvimos caminando junto con nuestros hermanos zapatistas y ustedes los pasos de la razón, queremos que ustedes les digan a todos que aquí también estuvieron y que no terminó, que estamos frente a la Suprema Corte porque no fuimos escuchados por los legisladores y el Presidente de la República, que la marcha sigue y que ahora como antes queremos que se nos reconozca nuestros derechos, pero antes, que se abra la posibilidad de encontrar una salida pacifica a la acción de los que imponen, y esa puerta hoy la tiene la Suprema Corte de Justicia de Nación actuando conforme a derecho y justicia, si invalida la reforma que se nos impuso.

Les pedimos que digan todo lo que está pasando en nuestros pueblos indígenas, que no dejen de gritar la verdad a la gente, que no dejen de luchar por lo que creen, que siempre sigan fuerte y dulces, que no olviden el beso y abrazo de los pueblos indígenas, que ustedes viven en el corazón de nuestros pueblos.

Que viva la Sociedad Civil.

Que vivan los Pueblos Indígenas.

Que viva el EZLN.

 

Séptimo mensaje

A Ustedes Nuestros Hermanos

Del Ejército Zapatista de Liberación Nacional­

Cuando en su mirada vimos sus pupilas miramos la vida y la historia que de nuestras tierras respiramos al arar.

Bastó que de sus manos levantaran el grito de libertad para saber que nuestro General Zapata miraba en sus miradas, fue así como nos supimos ustedes al escucharlos­.

Nos faltaba un 1 de enero para entendernos uno en nuestras demandas, lo sabíamos y desde la selva reconocimos que ahora abría que juntar las voces para hacer llegar fuerte nuestra palabra al alma de nuestro pueblo.

Y lo entendieron, desde allá abrieron el espacio de diálogo para que nosotros nos encontráramos, desde la montaña hicimos de la palabra diversa el camino de nuestros pueblos, ahí construimos en nuestro encuentro la voluntad de nuestro futuro.

Y así dijimos, que nuestra lucha pasaba por el reconocimiento a nuestra existencia, la valoración de nuestro pasado, y la inclusión de nuestro destino a la palabra hablada de nuestro pueblo.

Así junto a ustedes hermanos zapatistas dejamos que el poder dijera su palabra con los hechos para saber si importábamos para ellos o seguíamos siendo un objeto de su curiosidad y de olvido permanente.

Desde entonces, siete años han pasado y nada ha pasado, el mismo poderoso a quién había que recordarle que existíamos ahora seguimos recordándole que seguimos vivos y que tenemos una lucha que es la lucha de todos nuestros tiempos, la dignidad. Hace un año y cuatro meses que sus pasos tenían que caminar los pasos de nuestros pueblos para decirles a todos nuestros hermanos indígenas que los derechos no se regalan sino que se pelean y gritan al corazón de nuestro México para que de sus entrañas siempre siga viva la razón de nuestra conciencia.

Supieron hacer llegar nuestra palabra y nuestra lucha para que en México y en el mundo se supiera que exigimos el reconocimiento de nuestros derechos indígenas, que se supiera que junto con ustedes hermanos queremos un México distinto, mejor un México con justicia y dignidad. Peleamos para que esa voz fuera escuchada por el poder, llegamos a la Tribuna de quienes deciden por todos, hablamos para nuestra voz llegara a los corazones de los que quieren hablar por todos.

Y no, nuestra voz se perdió en el compromiso de quienes nunca se comprometen por todos, sino es por sus propios intereses y así nuevamente nos hicieron a un lado, nos mandaron al cuarto de servicio en los temas importantes de nuestro país, ignoraron nuevamente más de 550 años de desprecio y exclusión, nos condenaron al cansancio y al olvido. Eso quisieron, pero no.

Cuando el 28 de marzo ustedes hermanos zapatistas regresaron a Chiapas, la marcha no se acabó, así como tampoco había empezado el 24 de febrero del año pasado, ya veníamos de un camino de brechas trazadas y destinos en los ojos.

La marcha zapatista sigue...

No se acabó cuando se fueron a Chiapas.

Sigue, porque aquí estamos, aquí frente a otro Poder de la Unión y en el corazón del Poder Judicial en México, aquí desde dentro cuestionando a los legisladores y al Ejecutivo su desprecio por nuestros derechos y egoísmo por incluirnos dentro del proyecto de nación que queremos construir los siempre excluidos­.

Sabemos que la situación en Chiapas hermanos zapatistas como siempre no es fácil, que la presencia del Ejército sigue hostigando a sus comunidades, que la amenaza de desalojo en Montes Azules es una provocación del mal Gobierno para darle una salida de exterminio a la palabra incomoda y la vida digna que supieron demostrar.

Aquí seguimos, seguiremos y no dejaremos de luchar para que ahora la Suprema Corte de su palabra y por fin escuchemos la voz de un poder acostumbrado a callar y a ceñirse a la voluntad de quienes ellos saben servir.

No dejaremos que nuestra palabra asimilada en el corazón de nuestro pueblo se pierda por el gran deseo de los que imponen y quieren guiar nuestro destino al mar de los olvidos.

Les decimos ustedes hermanos zapatistas que esos legisladores cometieron errores, por su desesperación aprobaron la reforma con grandes deficiencias como siempre lo han hecho y quisieron que nos calláramos y aceptáramos su acción como única e irremediable. No fue así, acudimos a donde no imaginaban que podíamos ir, venimos aquí a donde ellos se creen inmunes, llegamos a un Poder donde ahora no saben con quién estar, nosotros les decimos a ellos que el camino es la verdad y la razón.

A ustedes hermanos zapatistas les decimos que no se han ido, que nunca se irán de nuestro pueblo, que Zapata cabalga junto a ustedes y que nosotros los pueblos indígenas caminamos los pasos que tantas veces caminaron nuestros ancestros, que Morelos, que Zapata, que ustedes son el camino de nuestra conciencia.

Vivan los Pueblos Indígenas

Viva Morelos

Viva Zapata

Viva El EZLN

Municipios Indígenas de Tepoztlán, Tlayacapan, Tepalcingo y Yecapixtla, Morelos. Comunidades Indígenas nahuas de Santa Catarina, Xoxocotla, Hueyapan, Cuentepec. Morelos, integrantes del CNI Pacífico Centro­.

Frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación

México, D. F. a 12 y 13 de junio de 2002.

 

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

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    Traducción de textos: Alberto Nadal.

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