No. 43.
(Agosto del 2002).

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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Otro mundo es posible
Otra Argentina es posible y necesaria

Foro Social Mundial en Argentina

Eduardo Lucita*

Que el Secretariado Ejecutivo del Foro Social Mundial haya decidido realizar dos foros temáticos en el 2002, uno de ellos en Argentina —el otro en Palestina— habla a las claras de cómo el movimiento mundial mira asombrado la profundidad de la crisis de un país colapsado por el arrollador avance de las concepciones del capitalismo neoliberal durante la década de los '90, pero que al mismo tiempo observa con avidez las características originales, y en numerosos casos inéditas, de la resistencia del movimiento social y político en el país. 1

Durante cuatro días la Plaza Houssay, ubicada en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, y las sedes universitarias que la rodean, fueron el epicentro de las múltiples, dispersas y a veces contradictorias, actividades que se desarrollaron en el Foro Social Mundial en Argentina, que contó con una fuerte presencia de delegaciones de países latinoamericanos.

Todo comenzó el jueves 22 con la marcha inaugural desde Plaza de Mayo, en la tradicional ronda de la Madres, que congregó a más de 10.000 personas bajo las consignas “No al neoliberalismo-No al ALCA”, que culminó en un masivo acto con la presencia, entre otras destacadas figuras, del dirigente cocalero boliviano Evo Morales­.

Unas 10.000 personas estables, y tal vez más de 15.000 en los momentos pico asistieron a los paneles centrales y a las actividades autogestionadas organizadas por las más de 500 organizaciones sociales convocantes. Muchas de estas actividades se desarrollaron en paralelo en sedes descentralizadas del interior del país, de la propia ciudad o del conurbano de Buenos Aires.

La ausencia en la organización como en su participación activa de los partidos de la izquierda orgánica —con excepción del PCA que lo hizo a través de sus numerosas representaciones sociales— de la Asociación Madres de Plaza de Mayo —que enunció fuertes críticas a la realización del Foro—, y de la misma Central de Trabajadores Argentinos (CTA) —que no compartió la idea de realización del Foro y se sumó tardíamente con escasa presencia— otorga mayor relevancia al número de participantes.

Por el contrario otra fue la predisposición del movimiento piquetero, que con la excepción del Polo Obrero —organización colateral del Partido Obrero (PO)— estuvo presente en numerosas actividades. Particularmente destacada fue la presencia de la Coordinadora Aníbal Verón y los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) Teresa Rodríguez, Territorial de Liberación y Barrios de Pie. 2

Los organizadores del encuentro respetaron en gran medida el formato de los Foros Sociales Mundiales, pero desde sus inicios este tuvo un sesgo mucho más radicalizado y a la izquierda que los eventos de Porto Alegre.

Es que la crisis argentina, su “contagio” a Uruguay y al Brasil preelectoral, en el marco de una revulsiva situación en casi toda la América Latina, impuso la orientación del encuentro. De esta manera, el movimiento antiglobalización que muchas veces aparece como un movimiento superestructural, adoptó formas concretas en la resistencia Argentina a la mundialización capitalista.

Esta orientación fue recogida por el comité organizador al momento de definir los paneles centrales: “La crisis argentina en el contexto del capitalismo mundial”; “El Estado neoliberal y la crisis de la democracia”; “Neoliberalismo y hegemonía norteamericana en la región”; “Formas de autogestión social y experiencias alternativas”; “Alternativas económicas para una salida popular a la crisis”; “El avasallamiento de los derechos sociales por el capitalismo”; “Una nueva América para un nuevo mundo. Resistencias y convergencias desde Argentina al movimiento global”, que mezclaban la participación de dirigentes sociales, intelectuales, académicos y destacados miembros del movimiento antiglobalización del país y del exterior, los que al final de cada jornada convocaban 1500 a 2000 personas cada uno, que desbordaban las aulas magnas de las sedes universitarias y la carpa central instalada en el centro de la Plaza Houssay.

Un paseo por las diversas sedes permitía apreciar una intensa actividad de los talleres y seminarios que, superpoblados de asistentes, debatían sobre la deuda externa; los problemas ambientales; el carácter de las asambleas barriales; el papel de los medios; la ocupación de los espacios públicos y las distintas variantes de la gestión obrera en las fábricas y en los movimientos de trabajadores desocupados; el movimiento de mujeres, las cuestiones de género y el derecho al aborto; la biotecnología, los transgénicos y la soberanía alimentaria; la crisis argentina y la mundialización capitalista; los políticos frente a la crisis; la democracia “desde abajo” y el colapso de la democracia representativa; las diversas formas de discriminación social, etcétera, etcétera.

El Comité de Movilización en Argentina contra el ALCA , logró instalar el combate a la imposición de una zona de libre comercio en todo el continente en el centro de la crisis latinoamericana, colocando el proyecto ALCA como un capítulo de una iniciativa más amplia que incluye el Plan Colombia y el Plan Puebla Panamá. Así fue que la Asamblea Nacional contra el ALCA , que se desarrolló durante todo el día sábado, fue uno de los ejes centrales del Foro, culminando con una clara declaración de rechazo y un plan de actividades y movilizaciones en todo el continente (véase Recuadro sobre Asamblea Nacional contra el ALCA).

A diferencia de Porto Alegre 2002 el centroizquierda de orientación socialdemócrata no tuvo mayor presencia en Buenos Aires, aunque si la tuvo el populismo de base social cristiana, no obstante el desdibujamiento de la CTA, uno de sus mayores exponentes en el país. Como contrapartida una tendencia de izquierda radical, anticapitalista, se hizo presente en el seno del Foro.

Esta tendencia anticapitalista se hizo visible en las intervenciones y debates en numerosos talleres, en la Asamblea nacional contra el ALCA, en varios de los paneles centrales 3 y en el Seminario “Crisis argentina y mundialización capitalista” (véase Recuadro sobre Seminario anticapitalista).

La relación entre el movimiento social y los partidos; la horizontalidad y las formas organizativas; la autonomía y las estructuras partidarias; la democracia delegativa y la democracia directa; la crisis argentina como producto del modelo neoliberal o como crisis del capital; las tendencias a la autogestión —cooperativismo / control y gestión obrera—; Los proyectos productivos autónomos y el destino de su producción; 4 la vigencia de las categorías de clase, pueblo o multitud; fueron los temas que nutrieron los talleres, seminarios y paneles principales.

Sin embargo hay una cuestión que destaca entre todas. El debate acerca de Estado, Nación y soberanía —ya dado en Porto Alegre— entre aquellas tendencias que, aún con variaciones, para hacer frente a la globalización capitalista se repliegan sobre el Estado-nación, y aquellas que se oponen a cualquier solución nacional y proponen una globalización democrática.

Ambas posiciones parecieran ser antidialécticas. En un caso no alcanzan a comprender los cambios ocurridos y proponen un regreso al pasado, a un capital nacional y a un Estado que ya no tienen la presencia y la vitalidad de la fase anterior del capitalismo; en el otro se dan por ya concluidas tendencias históricas del capital como sistema.

En este Foro Social la emergente tendencia de izquierda radical, anticapitalista, ha colocado esta cuestión en una perspectiva más dialéctica. En el proceso de la lucha de clases y en la construcción que implica la intervención política en este proceso. Esta tendencia registra el agotamiento del período de expansión de los Estados-nación y la existencia de burguesías latinoamericanas totalmente subordinadas al capital imperialista, pero constata igualmente la vigencia de la presión del capital imperialista y las contradicciones al interior de este capital en el mercado mundial.

En la interrelación de la lucha local con la global, en las actuales condiciones, el antiimperialismo sólo puede consumarse en una perspectiva anticapitalista, encarnada en un movimiento social y político que privilegie el protagonismo social con autonomía e independencia del Estado y las burguesías subordinadas. Desde esta concepción, que suscribimos, la realización del Foro Social en Argentina ha dado lugar a un más que amplio espacio de convergencias entre los movimientos en lucha, así como a una potencial articulación de la luchas globales más generales con las luchas locales y de la región, superando el antineoliberalismo, sin negarlo, para ubicarlas en clara confrontación con el capital­.

Así, estos debates y cruces de opiniones elevaron el nivel político del Foro.

Precisamente un Foro Social que por su definición fundacional está constituido sólo por movimientos sociales y excluye a los partidos, aspecto este que tuvo serios cuestionamientos, tuvo como las figuras más convocantes a dos dirigentes políticos: los diputados Evo Morales (Bolivia) y Luis Zamora (Argentina).

Una multitudinaria Asamblea de los Movimientos Sociales clausuró los cuatro días de deliberaciones ratificando el repudio a la deuda externa y propiciando su no pago; rechazando frontalmente el ALCA; denunciando la militarización del continente y la criminalización de la protesta social.

Se anunció allí la realización de un Foro subregional que se concretará en el próximo octubre en la Provincia de Corrientes, Argentina; otro Foro en Uruguay para noviembre y uno europeo, en Florencia antes que finalice el año en curso, conformando así una campaña de movilización rumbo al III Foro Social Mundial.

Por si algo faltara la Asamblea concluyó apoyando la convocatoria a una concentración en Buenos Aires para el 30 de este mes bajo la consigna “Que se vayan todos”.

Se sintetizaron allí las características de un Foro que avanza sobre sus propias contradicciones haciendo visible aquello de “Hacer la resistencia tan global como el mismo capital”

Luego vendría la música, la diversión y la alegría por la tarea cumplida, los abrazos y despedidas, junto con las promesas de reencontrarse en el 2003, una vez más en la más que querible Porto Alegre.

 

Notas:

1. “.. la revuelta argentina no sólo se la considera parte constitutiva de la creciente rebelión mundial contra el capitalismo global: en algunos sitios hasta se le ha otorgado el lugar de foco actualmente más dinámico y hasta “vanguardia” transitoria de esa rebelión”. Martín Bergel, “Lo local, lo global, lo múltiple” en Cuadernos de la resistencia global/1.

2. Particularmente significativa fue la asamblea abierta que realizó el Movimiento Barrios de Pié que, con la presencia de más de 1500 militantes, debatió públicamente problemas internos de su movimiento y tareas a realizar.

3. Merecen destacarse el Taller : “Propuestas socialistas para superar la crisis nacional” organizado por los Economistas de Izquierda (EDI) y el debate entre Claudio Lozano (economista principal de la CTA), y Claudio Katz (EDI) en el panel “Alternativas económicas para una salida popular a la crisis.”

4. Un debate por demás significativo como respuesta a la crisis argentina se dio en el Taller: “Emprendimientos productivos. Respuestas obreras al cierre de empresas y a la desocupación .” Allí dirigentes de organizaciones piqueteras y de empresas bajo gestión obrera discutieron criterios de gestión y del destino de la producción, hasta dónde escapan a la lógica de la ley del valor y del mercado capitalista y como evitar que este las reabsorba.

* Responsable de la Revista marxista Cuadernos­ del Sur , miembro del Comité Argentino del FSM e ntegrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

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