No. 38
(abril del 2002).

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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El Foro de Sao Paulo dentro­ del Foro Social Mundial

Fermín González*

Muy temprano en la mañana, un carro transportador de valores ingresó a llevar dinero a un banco ubicado dentro de la sede del II Foro Social Mundial. Disparos, muertos, heridos y huida de los asaltantes. En ese momento, ingresaba a la Pontificia Universidad Católica (PUC) un joven negro proveniente de un barrio muy pobre, acompañando a un activista barrial que le insistía en que además del fútbol existían otras bellas causas en la vida. De inmediato el activista de piel rosada fue hecho a un lado, mientras se llevaban para interrogar “al presunto sospechoso”, un futbolista con las habilidades naturales de los afroamericanos, que había querido conocer ese “otro mundo posible de la igualdad en la diversidad”. Me lo contó con lágrimas en los ojos, que más por el maltrato sufrido, indicaban una vez más el dolor del alma frente a la represión y el racismo­.

Eso sucedía en Porto Alegre, la ciudad más democráticas del mundo capitalista y en la cumbre del respeto a las diferencias. Así nos recordaban que el capital financiero seguía operando y que para defenderlo cualquier acción está permitida.

Polémica con la socialdemocracia

En el marco de las deliberaciones del Foro Social Mundial se realizó un Seminario sobre la relación de lo social y lo político, bajo el lema “Otra forma de hacer política es posible”, convocado por el Grupo de Trabajo que coordina el Foro de Sao Paulo, organización que agrupa a los principales partidos políticos de la izquierda amplia de América Latina y El Caribe. Unas 1.000 delegados a título individual o en representación de organizaciones sociales y políticas de todo el mundo participaron del mismo.

Con la presentación a cargo de Aloisio Mercadante, responsable de relaciones internacionales del PT de Brasil y Secretario Ejecutivo del Grupo de Trabajo, junto a su visión del significado del Foro de Sao Paulo, se conoció la propuesta que el Partido de los Trabajadores de Brasil, venía elaborando dentro de su corriente mayoritaria: realizar en el marco del III Foro Social Mundial, un Encuentro Mundial de Partidos y de Jefes de Estado que se diferencien del neoliberalismo.

La idea surge de un trabajo conjunto de los sectores pertenecientes en Latino­américa a la Internacional Socialista, con lo que allí se presentó como la República Social de Europa, un agrupamiento de las izquierdas­ de los distintos partidos social­demócratas de Europa, que pretenden distanciarse de las políticas del sector que encabezado por Tony Blair defiende la Tercera Vía, es decir la versión supuestamente humanizada del neoliberalismo. Aclarando que todos ellos, incluido los de la República Social, han votado todas las acciones guerreras­ y antipopulares que el imperialismo norteamericano y los organismos multilaterales les han ordenado.

La idea venía precedida por una fuerte polémica realizada al interior del Foro Mundial Parlamentario, que funcionó durante el II Foro Social Mundial, donde los parlamentarios franceses y europeos que allí asistían, y fundadores de la tal República Social, fueron fuertemente criticados por la izquierda comunista europea y en particular por la gran delegación italiana, pero también por parlamentarios de todo el mundo, por haber votado en el Parlamento Europeo en favor de la guerra contra Afganistán. Si bien de allí salió una declaración donde estos sectores desdecían lo que habían votado en Europa, era claro que el debate recién se iniciaba. Y si otros modos de hacer política debía ser posibles , exigían que como mínimo la misma sea realizada sin la amenaza permanente de guerras imperialistas contra los pueblos del mundo.

Rescatando el papel de los partidos y las organizaciones políticas

Con la intervención que en nombre del Grupo de Trabajo realizó el delegado de Presentes por el Socialismo de Colombia, se presentó la historia política de la evolución del Foro de Sao Paulo y de sus múltiples intentos de acercamientos con lo social desde el campo de los partidos políticos. Por los énfasis que esta otra intervención central mostró, podían comprenderse las visiones de la corriente de la izquierda revolucionaria al interior del Foro de Sao Paulo, en la cual confluyen desde los antiguos partidos comunistas, con organizaciones de la izquierda revolucionaria del más diverso origen y formas de lucha.

Ante las posiciones antipartido y centristas que se mueven al interior del Comité Organizador del FSM, y al debate y tensiones que precedieron la realización de este encuentro, era fundamental comenzar por rescatar el papel de los partidos y las organizaciones políticas como instrumentos estratégicos, sin ignorar la crítica a sus errores de forma y de fondo, en particular, en práctica de trabajo con los movimientos sociales. Por eso, tanto en este informe como en buena parte de las intervenciones que fueron permitidas por la manipulación que realizó la secretaría ejecutiva (confirmando la justeza de muchas de las críticas a los métodos burocráticos que caracterizaron a los partidos en el pasado, pero en este caso a los socialdemócratas), se expresaron las dos posiciones. Los que tanto desde lo social y lo político buscaron reafirmar una función revolucionaria necesaria de los partidos, lo que dentro de las también burocracias del FSM es negada o reducida a sus expresiones mas vinculadas al sistema, como los cargos de representación dentro de la institucionalidad capitalista, como los que también desde posiciones sociales y políticas, buscan un FSM que termine como una dependencia afín a las Naciones Unidas o como carro de cola de sus políticas posibilistas.

Nos parece importante el rescate del debate ideológico de la primera etapa del Foro de Sao Paulo, iniciado 11 años y medio atrás, para concluir en reafirmar su carácter Antiimperialista y Antineoliberal, algo que hasta ahora no ha logrado construirse en ninguna otra latitud del mundo con tanta y diversa representación y que dista mucho de ser el punto de acuerdo con los sectores de la República Social Europea. Si bien en el Foro las ideas fuerza surgen cuando son impulsadas por aquellos partidos con mayor representatividad nacional, caso PC Cubano, PT de Brasil o del Frente Amplio de Uruguay, su consenso político se construye en plenarias donde ninguna organización por pequeña o nueva que sea, o por la forma de lucha que haya optado, es excluida del debate y de la decisión, algo que en la izquierda socialdemócrata europea está también lejos de ser aceptado. Allí se mide por eurodi­putados, despreciando al resto de las fuerzas políticas y mucho más a las sociales que no entran dentro del esquema de las grandes centrales y ONG.

Luego de esa fase inicial de resistencia frente a los efectos del derrumbe burocrático del llamado campo socialista, el Foro de Sao Paulo se lanza a dialogar con los sectores sociales que ya venían mostrando la importancia de las luchas desde y por las diferencias. Se comienza a asumir, al menos desde lo teórico y con dificultades reales para llevarlo a la práctica, que los trabajadores tienen cultura, etnias, religión, edad, preocupaciones ambientales, opciones sexuales y antes que nada, género. Realizan innumerables talleres con organizaciones sociales y ONG y académicos del mundo y van gradualmente y con ritmos diversos incorporando a sus plataformas políticas las problemáticas de estos sectores, al mismo tiempo que muchos de ellos se convierten en fuertes impulsores de las mismas. En el caso indígena se suman al Foro varias organizaciones de Bolivia, de Ecuador como Pachakuti, todas con fuerte origen o componente indígena y campesino. De Colombia se fortalece la presencia de organiza­ciones que hacen parte del Frente Social y Político que agrupa bajo un mismo programa a partidos de izquierda, sindicalistas, liderazgos indígenas, de comunidades negras, de mujeres, de gays y lesbianas y de un fuerte movimiento de luchadores por los Derechos Humanos y la Paz, al mismo tiempo que se permite la expresión política de las dos organizaciones insurgentes, FARC y ELN, dentro del marco de esa pluralidad.

Y es importante consignar que el debate sobre la validez o no de las distintas formas de lucha que se dio dentro del Foro de Sao Paulo hasta unos años atrás, ya comienza a darse dentro del FSM. Pues la consideración en discusión de que allí no participan organizaciones armadas, debería ser discutida no al calor de una insurgencia que juega claramente en el marco de las organizaciones políticas, sino desde el campo de organizaciones sociales que producto de la agresividad del sistema, están siendo lanzadas a formas de autodefensa armada cuando se desconoce su legítimo derecho a la movilización a ser poder popular, como se demuestra en muchos países del mundo, como Filipinas, Palestina, Bolivia, Ecuador y en la misma Argentina con la lucha “piquetera” de los desempleados. Tema que sin duda en este FSM quedó relegado de la agenda de las grandes ONG internacionales que quieren mantener un FSM donde lo social poco se vincule con lo económico-político de clase y menos con lo revolucionario.

Los futuros desafíos

Si bien este Seminario fue uno de los tantos que se realizaron dentro del FSM, el debate que allí se abrió, marcará el propio futuro del FSM. Las distintas visiones ideológicas se expresaron esta vez mucho más claramente, con fuerte peso de posiciones centristas y de una tendencia a eludir los debates. Importantes aportes de organizaciones sociales participantes, de académicos, intelectuales y líderes de la lucha popular, quedan por ser rescatados de esa enorme diversidad de expresiones allí presentes. Cuatro Foros funcionaron al mismo tiempo; el más combativo y consecuente fue el de los campesinos del Movimiento Sin Tierra y Vía Campesina que cada vez tienden a ser más desplazados dentro del FSM; el de los 15.000 jóvenes que acampados realizaron profundos y combativos debates e intercambios de experiencias, en particular sobre el tema de Argentina; el de las ONG y organizaciones sociales que trabajaron los temas desde las diferencias y el de los intelectuales y militantes políticos que trataron de aterrizar los debates actuales en el mundo de la confrontación de las ideas.

Cierta puesta en escena que priorizaba la armonía idealizada sobre la confrontación, la presión mediática y la concertación sobre la movilización, la mitificación temático sectorial o personal sobre lo global y colectivo, aparece como un componente creciente del FSM, donde se puede aseverar que se combina la fresca ingenuidad de una iniciativa naciente, con la malicia ancestral de quienes intentan colocarlo en un purgatorio político por encima del conflicto y la lucha de clases. Por eso fue un indio colombiano quien justamente tocaba el caracol de despedida, pero no aparecía junto a el la denuncia de los miles de indios, negros, sindicalistas y activistas sociales que siguen siendo asesinados en Colombia por la vía de la Iniciativa Regional Andina y el paramilitarismo, o se olvidaba la lucha de los indígenas de Chiapas. La defensa consecuente de los DD.HH. y Sociales, de la confrontación directa y la generación de alternativas, sigue siendo un punto de toque en el debate interno.

Queda abierto el debate sobre la reunión mundial de partidos y la propuesta de que presidentes nacionales asistan para firmar su acuerdo con un pliego de reivindicaciones del FSM. Si bien su acción hipócrita debe considerarse un homenaje de la virtud al vicio, como allí lo recordaba el compañero Livio Maitan, dirigente de la IV Internacional y del Partido Refundazione Comunista: ingenuo sería también no reconocer que tras los halagos del vicio viene el peligro de que corrompa a la virtud. La pelea por no permitir la represión de los movimientos antiglobalización, de las luchas populares y de los diferentes sectores sociales, ambientales y culturales, sigue abierta. Pero ahora más unida al debate para impedir su cooptación e institucionalización.

* Miembro de Presentes por el Socialismo, organización marxista revolucionaria de Colombia, que hace parte del Frente Social y Político de ese país, y del Foro de Sao Paulo.

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

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