No. 38
(abril del 2002).

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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El II Foro Social Mundial: esperanzas, posibilidades y contradicciones

“Somos todos anjos de una só asa, e somente abracados, podemos voar». Que neste ano, depois do Forum, nos abracemos, e assim voaremos longe, e buscaremos a paz, a igualdade social, e a uniao entre os povos, fazendo da terra, un planeta melhor”. Bela (niña brasileña que cumplió 14 años durante el FSM de Porto Alegre, Brasil).

José Martínez Cruz*
Porto Alegre, Brasil

1. La alegría de los pueblos es contagiosa. El ritmo de la cirandeira pernambucana de Lia de Itamaracá invita a expresar la vitalidad de miles de asistentes de 131 países que quieren un mundo nuevo porque quieren que todos los millones de seres humanos de la tierra disfruten de esta alegría que aquí se manifiesta en todo su esplendor. Los tonos multicolores de las banderas se mezclan y los más coloridos trajes regionales de las latitudes del mundo iluminan el escenario y el canto de esa enorme mujer de belleza negra trae con su voz la invitación a sambar en un fin de fiesta que es sólo el preludio de nuevas luchas y la culminación de un evento que reunió en Porto Alegre a 51 mil 300 participantes con credencial, 35 mil oyentes registrados, 210 etnias, 186 idiomas, 15,230 delegados representantes de organizaciones de la sociedad civil (ONGs, sindicatos y movimientos sociales), de los cuales 57% eran hombres y 43% mujeres, de 4,909 organizaciones de la sociedad civil de 131 países, con el apoyo logístico de 1000 personas voluntarias de todo Brasil y cerca de 3 mil periodistas (2 mil 400 periodistas de 1005 medios de comunicación de 48 países, 780 free-lancers de 33 países, 487 periódicos, 193 revistas, 188 radios, 140 medios digitales, 116 canales de televisión) además de 15 mil participantes en el campamento intercontinental de la juventud de 52 países y 2 mil 500 niñas y niños registradas en el Forito con 800 voluntarios. Todo este mundo de gente no sólo mantuvo un frenético ritmo en la fiesta sambera, sino durante todos los días que duró el FSM, ya que para asistir a los más de 700 conferencias, seminarios y talleres programados oficialmente, más unos 300 que surgieron al calor de los días, se movieron a un ritmo tal que cada día se registraron 550 mil accesos diarios al sitio oficial del FSM. Ciertamente, las delegaciones más numerosas fueron: Brasil (sin datos), Italia (979 delegadas y delegados de 406 organizaciones), Argentina (924 de 274), Francia (682 de 224), Uruguay (465), Estados Unidos (406 delegados de 166 organizaciones). En el caso de México asistieron unos 120 delegadas y delegados, que representa casi el doble de la asistencia al primer FSM.

2. El sonido del caracol dirigido hacia los cuatro rumbos cardinales y hacia el cielo y la tierra, por un delegado indígena colombiano, es un contrapunto del evento final, donde lo local muestra su raíz profunda ante los procesos de mundialización destructiva que arrasa no sólo con las economías regionales sino con historia, cultura, diversidad.

3. Nadie está solo en este rincón del sur del mundo. Las marchas multitudinarias, los ríos de gente en las calles, las salas abarrotadas, los festivales grandiosos, los campamentos multicolores de una juventud que se identifica a sí misma como “las y los hijos de Génova” y que ve en los piqueteros argentinos la síntesis de un siglo de luchas obreras hoy expresadas de manera distinta, en última instancia, recuperando una identidad colectiva que resurge en momentos de lucha, de puebladas y de rebeldía ante los más oprobiosos símbolos del sistema: el dinero, el poder, el fetiche de la mercancía.

4. Las y los delegados de América Latina se ven impactados por la crisis argentina, de donde proviene la delegación más numerosa, donde la lucha desde abajo aún tiene mucho que aportar para la reflexión estratégica. En este marco se acuerda la campaña contra el ALCA mediante una consulta popular en todos los países entre noviembre 2002 y febrero 2003. Se determinan ejes comunes por la paz y contra la guerra, contra la represión y el asesinato de militantes, derechos de los pueblos indígenas, por la diversidad sexual, los derechos de las mujeres, el impulso de un polo de izquierda en el marco multicolor del FSM, donde también el rojo debe brillar en todo su esplendor. Si Ecuador aporta la extraordinaria experiencia de movilización indígena que logra echar abajo un gobierno, Argentina confirma que lejos de visiones desencantadas de la movilización popular, el signo de los tiempos está cambiando. Por ello, el Plan Colombia, en realidad no va dirigido solo hacia este país sino forma parte de una estrategia político-militar del imperialismo para toda la región.

En Bolivia, los pueblos originarios aportan lo mismo experiencias de lucha en defen­sa del agua y la cosmovisión de pacha­mama, la madre tierra que debe ser defendida para la sobrevivencia de los pueblos. El caudal de ideas empieza a través de politizar lo social y socializar lo político, de tal manera de recuperar la autonomía del movimiento y el compromiso con las opciones políticas que impidan una profundización de la escisión entre la esfera de la acción social y de la lucha política. Este es uno de los debates que están en curso, insuficientemente desarrollados, pero vitales en su comprensión para el futuro del Foro Social Mundial.

5. Pueblos indígenas. El recinto no da para más. Se palpa el interés por escuchar a delegados de pueblos indígenas como Blanca Chancoso de la CONAIE de Ecuador y Aldo González del CNI de México. Ellos responden a las expectativas con palabras sencillas: se habla de las limitaciones para la aprobación de la Declaración Americana sobre Pueblos Indígenas, el no reconocimiento como pueblos y sujetos de derechos colectivos, los intentos de privatización del agua por parte de las trasnacionales (quieren privatizar las nubes), de las semillas genéticamente modificadas, de biodiversidad y migración, del fracaso de las políticas públicas de asistencia social y de los megaproyectos. Aprender el idioma dominante como un esfuerzo para entender a los otros, requiere de un esfuerzo también de los otros por reconocer a los pueblos indígenas, su raíz, su historia (“no somos pasado, presente somos”). Dicen: “Las naciones nos las dividimos nosotros, ya estaban divididas antes”. La territorialidad, la identidad, la libre determinación y la autonomía, los presupuestos y programas de desarrollo controlados por los pueblos que rechazan políticas integracionistas, reclaman reconocimiento mutuo y solidaridad efectiva partiendo del significado profundo de lo que significa la palabra dignidad.

6. Necesitamos reírnos ante el poder aplastante, contarnos historias de Bolivia y el agua, Brasil y la tierra, Canadá y los edificios vacíos, Porto Alegre y el diseño de la nueva economía, de cómo en Estados Unidos los estudiantes y profesores logran impedir propaganda en los salones de clase, Argentina y un nuevo tipo de revolución, el colapso de Enron en EEUU. Quien habla así es Naomi Klein, autora de “No Logo”, quien se queja de la malla que la separa de la audiencia en el Gimnasio Militar improvisado para albergar seminarios en el FSM ante el desbordamiento de miles de asistentes. Aterrorizar el mundo, es un tipo de histeria, de fanatismo de la OMC. Lo dramático es el cambio climático y sus efectos en el Polo Norte, cómo afecta a los trabajadores y la exploración de fuentes energéticas, y nadie para de hacerlo.

Necesitan tratamiento psicológico, dice con particular humor. Desnuda la lógica del imperialismo: privatizaciones, mercado, uso de logotipos, explotación de los bosques, crecimiento capitalista y su copyright para quitar derechos a los pobres. Los temas no son nuevos, solo que ya no tenemos paciencia. Critica el uso del concepto “sociedad civil”, porque, asegura, “eso ya no somos”. “Algunos quieren que esta reunión sea como la de ellos, donde se hable y no se cambie. Ahora tenemos que ser impacientes. Priorizar no lo que se habla sino lo que se hace”. La democracia de Bush tiene en Guantánamo su ejemplo, con los talibanes presos sin ningún derecho. Sí tenemos alternativas, de hecho, sobran: cancelar la deuda, acabar con la esclavitud, presupuesto participativo, propiedad colectiva de la tierra, administración pública democrática, descentralización, pluralidad, participación democrática, varios mundos en el mundo. “No somos más sociedad civil, somos desobediencia civil. Con ideas, cultura, música, naturaleza. Necesitamos romper, divulgar, iluminar, saltar nuestros obstáculos, nuestros muro. No escoger entre talibán y el imperialismo, sino por la cultura, la vida, las flores”.

7. El debate entre partidos políticos y movimientos sociales fue abordado en varios espacios y sobre todo en el evento donde estuvieron representantes del Foro de Sao Paulo, que agrupa a la izquierda latinoamericana y observadores de otros continentes, así como organizaciones del FSM. No es un debate sencillo. De hecho, la primer respuesta de la comisión organizadora del FSM a la solicitud del FSP fue rechazada y se planteo que el tema fuera abordado únicamente en el espacio de parlamentarios, lo cual lleva a reducir el papel de los partidos al ámbito estrictamente institucional. Finalmente se incluyó el tema en el FSM y el debate fue abordado en un amplio documento presentado por Fermín González, de Colombia, a nombre del Grupo de Trabajo del FSP. El debate tiene amplias implicaciones. Algunas de ellas fueron abordadas en este foro ante unas mil personas, no sólo de partidos políticos, sino de sindicatos, organizaciones sociales, indígenas, de jóvenes. “Somos autónomos, pero no neutros políticamente, por eso queremos un trabajador como Lula en la presidencia de la república en Brasil”, señaló el representante de la CUT, al abordar el tema de la autonomía del movimiento social frente al partido y rescatar la articulación político-social. La reciprocidad de la democracia participativa y la representación social con la elección política directa para poder decidir, fue planteada desde la experiencia del movimiento indígena de Pachakutik, que mantiene una perspectiva marxista enraizada en una cultura andina, mariateguista. La crisis de los políticos y la política no debe llevar a sacar conclusiones erróneas sobre el papel de la izquierda, sino demostrar en la práctica que somos diferentes a quienes utilizan el poder para mantener el dominio de clase para expropiar a los de abajo.

Desde la experiencia de los gobiernos locales, se puede lograr, como lo señalaba Gramsci, el arte de hacer posible lo imposible, no mediante el voluntarismo, sino transformando la fuerza social en fuerza política, que permita superar la separación institución-movimiento, a través de formas de democracia participativa, como las consultas populares, demostrando que una forma diferente de hacer política es posible. Los partidos políticos necesitan aprender de los movimientos sociales. Se menciona, en este sentido, la experiencia de 31 años de existencia del Frente Amplio de Uruguay, que integra tanto partidos como organizaciones sociales. La separación de los movimientos sociales y la política solo sirve para golpear al pueblo, la única forma de superar las contradicciones entre los campos social y político es a través de la práctica, dialécticamente, señala un joven participante en el Campamento de la Juventud que hace uso de la palabra en este debate.

En tanto que Aloisio Mercadante plantea un Foro Político Mundial, Francoise Chesnaux analiza las fuentes de la desconfianza entre el movimiento social y los partidos políticos por la llegada de algunos de estos al poder y la aceptación del Estado tal cual es, sin diferenciarse políticamente de los neoliberales, cuando se trata de establecer relaciones nuevas desde una perspectiva de izquierda, para poder ir a la raíz de la economía. El tema de la guerra como consecuencia de las políticas neoliberales no podía estar ausente, y son los delegados italianos, como Livio Maitan, quien lo recuerda, señalando que estamos en guerra y que estallarán nuevas guerras en el horizonte inmediato. No hay disyuntiva entre construir partido y construir movimiento social. Si sólo se pone acento en lo primero, se termina construyendo burocracias, si únicamente se acentúa lo segundo, termina diluyéndose a la larga la fuerza de las y los de abajo.

8. Este debate apenas inicia cuando ya termina. El tiempo y las circunstancias no dan para más, pero hay que señalar que es errónea la apreciación de que hay una separación absoluta entre la vieja izquierda y los movimientos sociales. Por supuesto que cada quien tiene historias políticas, referencias ideológicas, identidades. Pero si bien hay quien enarbola con entusiasmo su bandera partidaria muy contentos de ser pocos pero sectarios, hay aquí más bien un serio intento de reflexionar lo que significa construir partido, programa, organización militante, sin que existan las suficientes fuerzas para aspirar a construir un poder político distinto, entendiendo que hay un proceso de acumulación de fuerzas, de experiencias que se multiplican y que hay una nueva legitimidad para un nuevo poder, basado en la igualdad, como bien lo vino a recordar Celia Amorós en el debate sobre el feminismo de la igualdad, donde nos plantea resignificar el lenguaje revolucionario. Si se trata de ontologizar, dar realce al significado, para quebrar la lógica dominante de los estamentos, de la mujer-etnia, de los absolutos que no permiten que arribemos a nuevas comprensiones, estaremos sin duda mejor preparados para afrontar debates que no únicamente cuestionen el poder abstracto, sino las relaciones de poder en todos los niveles de la sociedad para combatirlos en todos los terrenos.

9. El Foro Social Mundial es mucho más que la confrontación entre las principales fuerzas políticas tradicionales y las nuevas que crecen y se desarrollan. El debate existe, pero no es sólo con quienes sostienen diversas perspectivas anarquistas libertarias o posiciones antipartido, sino también con quienes emplean un lenguaje de horizontalidad y siguen aplicando los mismos mecanismos verticales y reproduciendo las viejas burocracias que tanto daño han hecho al movimiento obrero, como a los sindicatos y ahora también a las ONGs que tienen su propia lógica y sus límites. Pero, a pesar de estas diferencias reales, estas limitaciones palpables, el Foro Social Mundial es también un esfuerzo enorme, creciente, que ya ha conseguido consolidar un proceso que no se agota en un magno evento, sino que tiende a irradiar en círculos concéntricos, en crecimiento y expansión de redes, en movilizaciones creativas y nuevas tareas y actividades coordinadas que sin duda serán potenciadas en los próximos años. Así que, si en verdad retomamos el espíritu internacionalista de los últimos 6 años del siglo XX, podemos estar seguros de que el despuntar del siglo XXI dará un nuevo aliento a las perspectivas revolucionarias de los pueblos que ven al Foro Social Mundial como un instrumento, un espacio en construcción, que no se plantea construir una nueva internacional, sino un espacio plural que es a la vez espacio de encuentro y diferenciación, de articulación y debate.

En este sentido, contrariamente a quienes tratan de comparar este momento con el que se vivía durante la Primera Internacional, para buscar poner distancia frente a la II, III y sobre todo de la IV Internacional, no por más importante sino por ser más cercana a los fantasmas que quisieran desaparecer, el FSM representa algo completamente distinto, inédito, que abre nuevos senderos para las luchas de los pueblos. Si las referencias históricas nos sirven de algo es para aprender de ellas, asumiendo que los pueblos se han dado herramientas e instrumentos de lucha para sus condiciones concretas, y que dependerá de quienes lleven a la práctica dichas enseñanzas, de su capacidad y de sus circunstancias, como se demostrará la viabilidad de lo que con tanto entusiasmo se pregona en este foro: que un nuevo mundo es posible. Sí, un mundo donde no prevalezcan las descalificaciones a priori, ni se inhiba el debate, en donde los excluidos, los de abajo, seamos capaces de identificarnos como tales y forjemos nuevos instrumentos para articular nuestras luchas para enfrentar con éxito los nuevos retos que tenemos enfrente, que están ya, desde los cuatro puntos del mundo, desafiando las fuerzas que se niegan a reconocer que un mundo sin guerras, sin injusticia, sin opresión ni explotación, es posible.

* Dirigente del PRT e integrante de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos.

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

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