No. 35
(diciembre del 2001)

csapn@laneta.apc.org
CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

<< Índice de artículos

Recesión económica Nueva coyuntura

Michel Husson

El cambio de la coyuntura avanza hoy de forma inexorable a escala mundial.(1) Este movimiento barre a su paso las certezas, abate los símbolos y prepara las futuras movilizaciones.

Entre las certezas estaba la fe en la “nueva economía” y en la habilidad de las políticas económicas llevadas a cabo tanto en los EE.UU. como en Europa. Las fuerzas que han destruido estas ilusiones vienen del interior y remiten a las contradicciones más profundas del capitalismo. No son los aviones locos los que han hecho caer el Nasdaq, ese adorno bursátil de las nuevas tecnologías. Ha sido fundamentalmente, qué cosas, lo que los marxistas llaman el “crecimiento de la composición orgánica del capital”. El salto hacia delante de la productividad registrada en ciertas ramas de la economía estadounidense ha necesitado de inversiones muy masivas. Ciertamente, estaban financiadas por el aflujo de capitales extranjeros, pero esta sobreacumulación ha acabado por pesar en la rentabilidad. Como la explotación se desarrolla en las empresas y no en los mercados financieros, es pues en la “esfera real” donde se ha emprendido el giro que se ha visto acompañado a continuación de una bajada muy rápida de las Bolsas.

¿Autonomía; europea?

La segunda ilusión se refiere a la autonomía de Europa en relación a la coyuntura mundial. No hace tanto, los dirigentes europeos presumían pretendiendo que el euro iba a salvarnos de la recesiòn mundial. Sin embargo la transmisión ha sido extremadamente rápida y va a ser tanto más brutal en la medida en que el dogmatismo neoliberal de los gobiernos europeos les ha disuadido de mantener la recuperación de finales de los años 90. Pensaban equivocadamente que era el fruto de su fidelidad al dogma. Todo ese pequeño mundo va a encontrarse confrontado a una contradicción aritmética: ¿cómo bajar simultáneamente los impuestos y los déficits en un período de menor crecimiento?. En lugar de desarrollar los gastos sociales y reducir el déficit público por medio de una reforma fiscal que reintroduzca una verdadera imposición de las rentas del capital, nuestros social-liberales han creido que era posible hacer una política a la vez de izquierdas (no reducir demasiado los gastos sociales) y neoliberal (bajar los impuestos).

La palma del ridículo le corresponde a Fabius, que predica un presupuesto en concordancia una coyuntura superada y cerrado a golpe de artificios. Mientras el FMI anuncia el 1,6% de crecimiento francés en 2002 (en lugar del 2,1% previsto), Fabius mantiene su hipótesis de crecimiento del 2,5% -con un “punto bajo” en 2,25% en 2002, “hecho necesario por la incertidumbre de nuestro entorno”. En cuanto a los símbolos, ¡hay que ir a buscarlos en los aviones!. Uno tras otro, Swissair y Sabena han quebrado. Es, después de todo, el esquema de la competencia el que funciona, pero en condiciones particularmente dudosas. En el caso de Swissair , los bancos que financiaban esta compañía han cerrado los grifos y preparado una operación de desvalorización del capital consistente en liquidar la sociedad para poder comprarla y reestructurarla a bajos precios. En el caso de Sabena, el gobierno belga no ha intentado nada serio para oponerse a la quiebra que conduce derecho a que la compañía caiga en manos privadas.

Todo anuncia un período de vuelta del paro, que va a coincidir con el paso al euro y la campaña presidencial. Una tal coyuntura es ambivalente pero presenta elementos positivos. En el terreno social, los despidos están marcados por una profunda ilegitimidad, y por ello es posible rechazar todos los despidos, cualesquiera que sean, con argumentos renovados. El primero es el efecto Michelin-Danone: puesto que se despide incluso cuando se producen beneficios, se trata de algo distinto de una ley económica general: sencillamente, se trata del reparto de las riquezas.

Contrariamente a Elisabeth Guigou, que restringe el impacto del paso a las 35 horas a las empresas de menos de 20 asalariados el 1 de enero próximo y relanza los siniestros CES(contratos de empleo-solidaridad), hay que combatir sistemáticamente la precariedad, renunciar definitivamente a los contratos desvalorizados y amplificar y continuar el proceso de reducción del tiempo de trabajo.

Los elementos de una respuesta social de envergadura se han así acumulado a lo largo de los años: todo el mundo puede constatar que el crecimiento indefinido del paro no era debido a una fatalidad, sino a que la patronal le parece que sus beneficios no son nunca suficientes. Su extremismo está creando las condiciones de una respuesta en todos los terreos. Va a ser en particular muy difícil justificar la necesidad de nuevos planes sociales y de una nueva congelación de los salarios. El combate por anular las modalidades regresivas de la reducción del tiempo de trabajo en materia de flexibilidad y de bloqueo de los salarios puede entonces dar un contenido nuevo a la resistencia contra los planes de despidos que vienen, combinando un rechazo de principios y una alternativa disponible bajo la forma de relanzamiento salarial y de una reducción del tiempo de trabajo, esta vez concebida para crear empleos y no para economizarlos.

1. Para más amplios desarrollos, véase “2001, el gran giro coyuntural”, Inprecor No. 463-464, de octubre-noviembre, 2001.

<< Índice de artículos

  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

  Desde los cuatro puntos es una publicación mensual de Convergencia Socialista, Agrupación Política Nacional (apn), registrada en el Instituto Federal Electoral. Registro de la Dirección General del Derecho de Autor (en trámite). Certificado de Título y Contenido (en trámite). Publicación periódica. Oficinas y suscripciones: Xola 181, 3er. piso, Col. Alamos, C.P. 03400, Teléfono 5 90 07 08, México, D.F.