No. 35
(diciembre del 2001)

csapn@laneta.apc.org
CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

<< Índice de artículos

Resolución sobre los ataques del 11 de septiembre y la agresión contra Afganistán

(Comité ejecutivo de la IV Internacional)

1) La agresión imperialista lanzada por los EEUU como una supuesta respuesta a los atentados del 11 de septiembre 2001 —que golpearon por primera vez su territorio en pleno corazón— no es un acto de legitima defensa: es un acto de venganza guerrera contra un pueblo entero con el pretexto de castigar a sus dirigentes, como ayer al pueblo serbio y como, desde 1991, al pueblo iraquí.

Tampoco se trata de una manera de erradicar el terrorismo; al contrario, el responder con el terrorismo de Estado imperialista, implica incrementar entre las poblaciones oprimidas los resentimientos y odios a partir de los cuales se alimenta el terrorismo ciego de aquellos que comparten con sus opresores un desprecio total por las vidas humanas cuando no pertenecen a su propio campo.

Esta tercera agresión viene en un momento en que los gastos militares de EEUU han aumentado fuertemente desde 1999, después de haber sido estabilizados durante varios años en un nivel equivalente a la mitad de lo que habían sido durante la "Guerra fría". Por tercera vez en once años, los Estados Unidos se han lanzado en una nueva agresión imperialista de gran envergadura, confirmando así sus opciones hegemónicas e intervencionistas después de la "Guerra Fría". Se ha dado un nuevo paso, después del de Kosovo, en la transformación de la OTAN en una alianza para las intervenciones militares sin limitación geográfica.

2) Por inmorales y abominables que sean los actos de las potencias opresoras, éstos no pueden justificar la masacre de civiles no-combatientes, y mucho menos una matanza masiva tan horrible como la de 11 septiembre 2001.

Lo que está en juego aquí no es solamente el humanismo revolucionario que hace parte de la superioridad moral de la lucha socialista e internacionalista contra todas las opresiones. Es también la inteligencia del tipo de combate y sus condiciones estratégicas. La dominación imperialista sólo puede ser vencida bajo dos condiciones: la movilización de masas entre las poblaciones oprimidas de los países dominados y la presión del movimiento de masas dentro de los países dominantes en contra del belicismo imperialista de sus gobiernos. Desde este punto de vista, los atentados innobles como los del 11 septiembre del 2001 son doblemente nefastos:

1) realizados por redes de conspiración, reducen a las poblaciones de las cuales ellos se reclaman al estatuto de observadores impotentes del enfrentamiento entre dos lógicas de terror;

2) matando indiscriminadamente a la poblacion de los Estados contra los cuales están en lucha, refuerzan el apoyo de esas poblaciones hacia sus propios gobiernos y por lo tanto permiten a éstos intensificar su acción belicista y represora. Estos atentados no son una expresión de anti-imperialismo, ni siquiera deformado. El uso del terror de masas es expresión de políticas y de movimientos reaccionarios que están opuestos a los derechos fundamentales de los pueblos. Los integristas de tipo del movimiento de Bin Laden adhieren y defienden al capitalismo. Ellos están, o han estado, ligados a las fracciones burguesas y a los sectores de los aparatos de varios estados reaccionarios, como son la monarquía Saudita y las dictaduras pakistaní y sudanesa. Esos grupos quieren imponer a las poblaciones musulmanas un discurso de fanatismo religioso, anti-occidental y no anti- imperialista, anti-semita y no anti-sionista. Quieren imponer regímenes políticos teocráticos ultra-reaccionarios, como lo de los Taliban, y se sirven de la causa Palestina para encubrir sus objetivos reaccionarios.

3) De igual forma, las prácticas terroristas de los gobiernos imperialistas y de las dictaduras burguesas de los países dependientes, en nombre de "la eliminación del terrorismo" y de la defensa de las poblaciones civiles en sus propios países, no hacen sino exponerlas a riesgos aun más graves.

La violencia al servicio de la injusticia política y social engendra la violencia, y en la medida que sean más aplastantes los medios desplegados por los opresores, más fácilmente surgirán entre las poblaciones oprimidas algunos individuos dispuestos a llegar a los peores extremos para hacer el máximo de daño al "campo enemigo", tomando fatalmente como blanco a los más vulnerables, o sea las poblaciones civiles. La verdadera erradicación del terrorismo tiene como condición indispensable la eliminación de todos los terrorismos, tanto de los gobiernos como de los grupos y de las redes. Esta no podrá hacerse a menos que se eliminen las injusticias políticas y sociales sustentadas en la violencia física, y que se creen las condiciones que dan pleno sentido a los derechos de los pueblos de decidir su propio destino: libertades publicas y democracia política en todos los países, derechos de todos los pueblos a la auto-determinación, la reorganización de las relaciones internacionales sobre la base del derecho y de la paz.

El respeto a la vida humana no se puede hacer de forma selectiva: · Hay que levantar el embargo en contra de Irak que ha causado la muerte de casi un millón de civiles en diez años, y que sigue provocando casi 100,000 por año, la mitad de ellos niños, según datos de la ONU.

• Hay que suprimir la deuda impuesta por los bancos y los Estados de los países ricos a los países dominados - una deuda que reproduce el hambre y la miseria e impide el desarrollo.

• Hay que imponer la producción y distribución masiva de medicamentos que permita la supresión de epidemias, como el sida, que destruyen poblaciones enteras en las regiones más pobres, especialmente en Africa.

4) El fanatismo terrorista que golpeó a los Estados Unidos el 11 septiembre tiene sus raíces especificas en las tendencias alimentadas y favorecidas por el gobierno estadounidense. En efecto, este último junto con su bastión petrolero, la monarquía Saudita —el Estado más obscurantista y reaccionario del mundo— promovieron y utilizaron el integrismo islámico en su lucha contra el nacionalismo progresista y el "comunismo". Esta manipulación llegó a su punto culminante con el apoyo dado a las facciones integristas en Afganistán durante casi dos décadas. Igual que aprendices de brujo, contribuyeron así a crear a aquellos que hoy voltean en su contra los métodos que ellos mismos les enseñaron. Los imperialismos occidentales demuestran en permanencia un cinismo y una hipocresía sin limites. Condenan al integralismo islámico en nombre de la democracia y los derechos de las mujeres cuando este integrismo asume un aspecto anti-occidental, como en el caso de Irán, pero no dicen una sola palabra sobre el absolutismo total y la más inmoral opresión de las mujeres cuando este integrismo islámico tiene la cara de la monarquía Saudita, apoyo estratégico del imperialismo en la explotación de los recursos naturales de la península arábiga, principal depósito petrolero del mundo.

5) El petróleo —sangre vital del sistema capitalista y causa principal de los desequilibrios ecológicos— siempre fue uno de los motivos principales de las políticas imperialistas en esta región del mundo. Este hecho se refuerza todavía más cuando entran en escena las administraciones tan directamente vinculadas a los intereses petroleros como las de los Bush, padre y hijo.

Es así que la "lucha contra el terrorismo" se volvió un pretexto para objetivos que no tienen nada que ver con esa pretensión. Los Estados Unidos se arrogaron unilateralmente el papel de justicieros planetarios, jueces y parte a la vez —buscando imponer su ley al resto del mundo— colocándose por arriba de toda forma de derecho y de toda forma de jurisdicción internacional. Al comienzo presentaron su agresión en contra de Afganistán como una operación policiaco-militar con el objetivo de destruir una red de algunos miles de "terroristas". Rápidamente apareció el objetivo verdadero: establecer en Kabul otro agrupamiento de integristas y reaccionarios de todo tipo, totalmente sumisos al gobierno de los Estados Unidos. En resumen, el objetivo real de la operación es ahora llevar a su fin los esfuerzos constantes de casi un cuarto de siglo para consolidar su control sobre toda esta región y asegurar su dominación sobre Afganistán, como plataforma, junto con Pakistán, para sus diseños geopolíticos. Al comienzo del proceso su objetivo era desestabilizar a la URSS. Una vez desaparecida esta última, el objetivo de las empresas petroleras estadounidenses y de su gobierno es dominar los recursos en hidrocarburos de Asia central. Esta es la única manera de entender por qué, bajo el pretexto de "lucha anti-terrorista", no son solamente las bases de la red al-Qaida que son bombardeadas. Con el fin de tomar el control de Afganistán, la aviación norte-americana y británica están bombardeando otras ciudades y otros centros de población civil, provocando así no sólo las ya numerosas muertes, sino también las condiciones para un verdadero desastre humanitario, con el riesgo de cientos de miles de victimas. Además, los objetivos nebulosos del imperialismo en esta "guerra contra el terrorismo" pueden provocar una extensión de la violencia con consecuencias incalculables, como por ejemplo el uso de armas nucleares, como ha sido mencionado en círculos dirigentes de Estados Unidos. La agresión de las potencias occidentales hace hervir a varios países musulmanes, de los que Pakistán es el eslabón más débil, creando así las condiciones que podrían llevar al poder en este Estado —que tiene su propio armamento nuclear— a los sectores religiosos fanáticos.

6) La izquierda radical internacional está confrontada hoy a la tarea urgente de luchar en varios frentes:

• Parar inmediatamente el bombardeo bárbaro contra Afganistán; defender los derechos de las mujeres afganas y el derecho del pueblo afgano a su autodeterminación

• Detener urgentemente la escalada mortífera de la agresión permanente y el terrorismo de Estado practicados por el gobierno israelí contra el pueblo palestino; defender los derechos legítimos del pueblo palestino;

• Levantar el embargo criminal en contra de Irak.

• Imponer al gobierno Putin en Rusia un cese a su agresión asesina contra la población chechena;

• Denunciar las presiones imperialistas sobre las negociaciones actuales sobre Palestina, Colombia e Irlanda, con sus amenazas de considerar a estos países como objetivos militares en su "lucha antiterrorista" mundial;

• Combatir al racismo y defender el derecho de asilo, a la vez que se condena al terror integrista y se lucha contra las concesiones a todo tipo de fanatismos; denunciar los discursos sobre la supuesta "superioridad occidental" y el aumento del racismo, donde son las poblaciones inmigrantes que pagan los costos en los países occidentales.

• Organizar la respuesta al ataque frontal contra las libertades públicas y derechos democráticos en los países occidentales; dado que no son solamente las poblaciones inmigrantes que están sufriendo la ampliación de la vigilancia policíaca, sino el conjunto del movimiento social. Así se confirma y se refuerza la escalada represiva que, de Seattle a Génova pasando por Praga y Gotemburgo , busca romper el potente desarrollo del movimiento contra la globalización capitalista neoliberal.

• Luchar contra el aumento de los despidos masivos, que aprovechan como pretexto la crísis económica, al mismo tiempo que los gobiernos utilizan cada vez más los fondos públicos para compensar la baja de ingresos de algunos sectores capitalistas;

• Luchar por el desarme nuclear y la reducción radical de los gastos militares y su reconversión en gastos sociales y ayuda masiva al desarrollo;

• Luchar contra el proyecto de abrir un nuevo ciclo de negociaciones en el marco de la OMC, que pretende extender la ofensiva neoliberal a la agricultura y a los servicios, en detrimento de los pueblos más pobres del planeta.

• Exigir la supresión de los paraísos fiscales y las redes de lavado del "dinero sucio", como también el control y el gravamen a los movimientos de capitales.

Al mismo tiempo que respeta la diversidad de las movilizaciones y de los motivos de lucha, la izquierda radical internacional tiene el deber de promover el conjunto de las luchas de las masas contra estos diferentes aspectos de la ofensiva mundial del capital.

5 de Noviembre 2001

<< Índice de artículos

  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

  Desde los cuatro puntos es una publicación mensual de Convergencia Socialista, Agrupación Política Nacional (apn), registrada en el Instituto Federal Electoral. Registro de la Dirección General del Derecho de Autor (en trámite). Certificado de Título y Contenido (en trámite). Publicación periódica. Oficinas y suscripciones: Xola 181, 3er. piso, Col. Alamos, C.P. 03400, Teléfono 5 90 07 08, México, D.F.