No. 35
(diciembre del 2001)

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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Nuevo idilio entre Putin y Bush.
Jugando con los grandes

Carine Clément

Los comentadores rusos y extranjeros no dejan de extrañarse de la brusca pasión de Vladimir Putin por su homólogo estadounidense. ¿No va a resentirse su popularidad de este acercamiento a los Estados Unidos?. Y citan las cifras de los sondeos, que indican una fuerte reticencia de la mayoría de los rusos al apoyo de la operación militar estadounidense en Afganistán.

De hecho, Putin no ha cambiado y de dirección y conserva la brújula dirigida hacia un único objetivo desde su llegada al poder: la instauración de un estado capitalista duro y poderoso en Rusia. Ahora que ha tomado en sus manos el control de las principales ramas de la economía rusa (gas y petróleo en particular), que ha llamado al orden a los oligarcas demasiado; independientes; políticamente, que ha colocado a sus hombres a la cabeza de los sectores estratégicos (el de la comunicación principalmente), está dispuesto a jugar en el campo de las grandes potencias mundiales.

Doble discurso

Desde el comienzo, practica el doble discurso: uno en dirección a la población rusa, por el que remarca su independencia respecto a los dirigentes occidentales que se permiten la injerencia en los asuntos internos rusos, en Tchechenia u otras partes; el otro en dirección a los dirigentes occidentales, dándoles, en cada reunión oficial, garantías de buena conducta y de prosecución de las reformas liberales.

De todas formas, elegido en una oleada de patriotismo, Putin ha estado consagrado, desde su llegada, como héroe de la patria y defensor de los intereses del país. Y no son sus declaraciones oficiales sobre el apoyo de Rusia a los bombardeos estadounidenses los que van a cambiar su imagen. Su cota de popularidad no muestra ningún signo de debilidad. De hecho, la población interpreta la política exterior de Putin como una demostración de fuerza por parte de Rusia. Discute de tú a tú con el presidente Bush. Participa en la cumbre del G-8. Va a obtener la adhesión de Rusia a la OMC, el reconocimiento del estatuto de país con economía de mercado; por los Estados Unidos.

Todo esto es percibido por la población como una prueba del poderío recobrado de Rusia que juega de nuevo en el campo de los grandes, según las reglas del juego en vigor, como obliga la mundialización capitalista. La mayor parte de la población no tiene ni idea de que esas reglas privilegian ante todo a los más poderosos de los dirigentes políticos y económicos. Todo lo que se refiere a la integración de Rusia en la mundialización capitalista es tratado de forma exclusivamente positiva por los medios que anuncian un aflujo de inversiones, una cascada de exportaciones y una lluvia de ventajas por ello. Nada se dice de la masa de los sectores no competitivos, de la amenaza del paro, del deterioro ya iniciado de las garantías  y derechos sociales, de la amenaza sobre el medio ambiente (apertura de las fronteras a la importación de los residuos nucleares). Careciendo enormemente de información, la población se aferra a su único punto de referencia, el que representa Putin.

Oposición amordazada

Las voces que protestan no son oídas. La pretendida sociedad civil está firmemente controlada. El estado afina sus dispositivos de represión y de control . No hay real oposición a Putin y a su política, salvo algunos débiles focos de lucha. No arriesga por tanto nada en proclamar su política de acercamiento a los EE.UU., tanto más en la medida en que ésta es percibida como un doble juego, una táctica de Putin para obligar a los Estados Unidos a hacer concesiones. Los comunistas de Ziuganov denuncian la connivencia con los Estados Unidos, pero hace tiempo que perdieron su imagen de defensores de la patria. Putín va muy por delante de ellos en este terreno. En cuanto a la oposición de izquierdas, está amordazada y reprimida.

Por otra parte, además del argumento del poderío reencontrado, el poder presidencial no carece de argumentos para justificar su posición. ¿No es él pionero en la lucha contra el terrorismo?. Había incluso prevenido desde hacía tiempo al mundo libre del peligro que representa el terrorismo. Y el mundo parece darle la razón hoy, bombardeando a su vez un territorio supuestamente infiltrado de terroristas y guardándose bien de toda crítica hacia las actuaciones del poder ruso en Tchechenia. El mundo libre va ciertamente a lograr sus objetivos, y Rusia con las demás grandes potencias. La victoria tendrá un gusto amargo para la mayor parte de la población rusa.  Pero, de esta salida trágica, no se hace aún la menor idea.

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

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