No 31
(mayo del 2001)

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CORREO DE PRENSA INTERNACIONAL

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Ecuador

Situación política en el Ecuador Declaración de Democracia Socialista del Ecuador

¿Qué significa el levantamiento para nosotros(as)? Significa, ser consecuentes con nuestras costumbres y culturas de rebeldía, presentes desde antes de la invasión española. Significa para nosotros recuperar nuestra voz, recuperar nuestra memoria y, por lo tanto, recuperar nuestro poder; sacudirnos el yugo capitalista tal como nos guiaron nuestros(as) mayores, como Atahualpa, Rumiñahui, Túpac Amaru, Fernando Daquilema, Manuela León, Dolores Cacuango y tantos hermanos que jamás traicionaron la causa india de recuperación de nuestra pacha mama (madre tierra), de construcción del poder popular, de construcción de una nueva sociedad y la generación del hombre nuevo. Significa también ubicarnos en el presente, sacudir el estancamiento de la lucha popular en general... plantearnos nuevos caminos, nuevos rumbos en la lucha como naciones, como cultura en busca de una identidad propia, con profundas raíces en nuestro pasado, con la resistencia del presente y con la construcción pluricultural del futuro, del nuevo orden económico y social. Proclama del levantamiento indígena nacional de la CONAIE.

Democracia Socialista de Ecuador (IV Internacional).

El periodo de la lucha de clases en el Ecuador, se caracteriza por la existencia de dos ejes de confrontación continuos entre los sectores de las clases dominantes y del campo popular: la lucha en contra del modelo neoliberal y la lucha por la democracia. Los hitos de lucha más significativos durante estos últimos 10 años han sido: • En 1990, cuando en el Ecuador los movimientos sociales se encontraban a la defensiva, como consecuencia de la derrota del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) en 1982, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) irrumpe en el escenario nacional, cuestionando la democracia, exigiendo la constitución del Estado Plurinacional y la autonomía política de las comunidades indígenas; ello obligó al gobierno de Borja a sentarse a negociar, y abrió un nuevo momento para las luchas populares.

En 1995 con la derrota del Plebiscito convocado por el gobierno de Sixto Duran Ballén, alrededor del cual los sectores populares logran constituir un eje de rearticulación social y política, en contra del Modelo Neoliberal, que posteriormente, en 1996 se expresara en la conformación de Pachakutik Nuevo País, como un intento más nacional de alcanzar la representación desde los sectores sociales.

5 de febrero de 1997, con la revocatoria del mandato a Abdalá Bucaram, llevada a cabo por una de las movilizaciones más grandes en el país (aproximadamente cuatro millones y medio de personas). En esta ocasión la crisis política evidencio los límites del sistema político y los límites que tiene la clase dominante para consolidar su representación política global. • El 21 de enero del 2000, nuevamente, se evidencia la crisis política y económica profunda que atraviesa el Ecuador. La imposición de la dolarización como medida drástica para sostener la crisis financiera en contra de la crisis financiera, impuesta por el FMI, BM y el gobierno de Jamil Mahuad, acelera los ritmos de la lucha social que culminó con la revocatoria del mandato de Mahuad. Para el campo popular, el 21 de enero, tiene un doble significado: por una lado, una fuerte derrota para los movimientos sociales, que pone en evidencia los límites con respecto a su visión táctico estratégica del programa y sus acciones comunes, que desplazaron la dolarización como eje real de lucha por el cambio de gobierno; la dificultad que existe para generar una rearticulación social que incorpore a otros sectores, además del movimiento indígena y los militares; el golpe de Estado con apoyo de las masas que evidencia la inexistencia de una estrategia que hiciera de esta rebelión cívico-militar una insurrección popular, como expresión de un poder dual; la debilidad de la dirección que no logró precisar con más claridad el momento de la lucha de clases y las condiciones del campo popular; la falta de una estrategia para incorporar a la movilización de las y los indígenas a las masas desorganizadas, a través de consignas unificadoras.Por otro lado, el 21 de enero, fue un ensayo para el campo popular en la búsqueda del poder desde las clases subalternas, expresado en el ejercicio de la revocatoria del mandato como acción directa de las masas organizadas y un cuestionamiento profundo al modelo neoliberal. El 95% de la población estuvo a favor de la destitución del Presidente Jamil Mahuad. La alianza, entre indígenas y militares, dejó abierta una brecha dentro de la institucionalidad burguesa, que posteriormente es capitalizado por la derecha, además, se produjo un momento de reflujo y fragmentación de las luchas sociales. Se expresan públicamente los intereses que existe en esa institucionalidad. Nos hace pensar sobre la tradición nacionalista de la FAA, como elemento que hay que tener en cuenta en el análisis. Al mismo tiempo, las protestas, aunque aisladas y dispersas, desde sectores organizados como maestros, campesinos, trabajadores de la salud, indígenas, mujeres, etc., se produjeron en contra del modelo neoliberal (más de 450 conflictos fueron registrados durante el año anterior).

Balance político general (enero- febrero 2001)

Este momento de reflujo fue interrumpido desde el 3 de enero del 2001, por las luchas estudiantiles en contra de las a matriz de nuestra historia, son aproximadamente el 35% de nuestra población y son el 50% del imaginario colectivo de nuestro país. 2. Estrategias de lucha del movimiento La movilización tuvo un perfil radical y global que comprendía elementos estratégicos, a mediano plazo, elementos para los gobiernos locales y la derogación de las medidas económicas, fortaleciendo las luchas contra el modelo. Fue un levantamiento masivo, del campo a la ciudad, activo y contestatario. Desarrolló una capacidad estratégica envolvente con movilización de clase hacia el centro de Quito. La propuesta respondió a las necesidades generales de los empobrecidos y manifestó la contradicción principal entre burguesía y proletariado, entre capital y trabajo. Logro generar un consenso social alrededor de la consigna por la derogación de las medidas económicas. Un 73% (según CEDATOS) de la población apoyaba la propuesta en contra de las medidas económicas del movimiento indígena y un 72% estaba a favor de la movilización. La lucha del movimiento indígena se amplió, no se quedó en las reivindicaciones puntuales, logro convocar a jóvenes, mujeres, pobres en general del campo y de la ciudad. La lucha con movilización constante se mantuvo en las áreas rurales y al mismo tiempo en las capitales principales, sobre todo de las provincias de la Sierra: Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Loja, en el Oriente: Napo, Pastaza y ciertos brotes de protestas sobre todo en Quevedo y Manabi, pero mucho más débiles. Los indígenas asumen el control de las ciudades (circulación vehícular y la venta de productos) durante las dos semanas del levantamiento. Se produjeron tomas de centrales radiales (provincia de Tungurahua), aeropuerto del Tenamedidas económicas y, posteriormente, por el levantamiento indígena-campesino, iniciado desde el 22 de enero del 2001, por la derogatoria de las medidas económicas impuestas por el gobierno de Noboa en diciembre del 2001.

1. Unidad del campo popular

El levantamiento iniciado el 22 de enero es producto de la constitución de una unidad social amplia del movimiento indígena. Por primera vez en la historia del Ecuador, las distintas organizaciones indígenas provocan la unidad política para actuar frente a un modelo económico. Desde hace un año la CONAIE, la Federación de Nacionalidades Indígenas, Campesinas y Negras del Ecuador (FENOCIN), Federación de Indígenas Evangélicos del Ecuador (FEINE), Federación de Indígenas del Ecuador (FEI), Confederación de Campesinos Afiliados al Seguro Social Campesino (CONFEUNASSC), Federación Nacional de Campesinos del Litoral del Ecuador (FENACLE), organizaciones de carácter indígena-campesino, sostuvieron luchas, de manera particular, antineoliberales y de crítica al carácter antidemocrático del gobierno de Noboa. Esta unidad —indígena campesina— constituida en enero del 2001, gestora de esta nueva lucha en contra del neoliberalismo, se caracteriza por ser un movimiento totalmente popular, clasista y muy profundamente proletario. Expresa la constitución de la unidad histórica y política de los indios en la lucha frente al modelo que adopta formas de lucha como acción deliberada, con un programa y una conducacción deliberada, con un programa y una conducción deliberada. En el Ecuador, los indios son la matriz de nuestra historia, son aproximadamente el 35% de nuestra población y son el 50% del imaginario colectivo de nuestro país.

2. Estrategias de lucha del movimiento

La movilización tuvo un perfil radical y global que comprendía elementos estratégicos, a mediano plazo, elementos para los gobiernos locales y la derogación de las medidas económicas, fortaleciendo las luchas contra el modelo.2. Estrategias de lucha del movimiento La movilización tuvo un perfil radical y global que comprendía elementos estratégicos, a mediano plazo, elementos para los gobiernos locales y la derogación de las medidas económicas, fortaleciendo las luchas contra el modelo.

Fue un levantamiento masivo, del campo a la ciudad, activo y contestatario. Desarrolló una capacidad estratégica envolvente con movilización de clase hacia el centro de Quito. La propuesta respondió a las necesidades generales de los empobrecidos y manifestó la contradicción principal entre burguesía y proletariado, entre capital y trabajo. Logro generar un consenso social alrededor de la consigna por la derogación de las medidas económicas. Un 73% (según CEDATOS) de la población apoyaba la propuesta en contra de las medidas económicas del movimiento indígena y un 72% estaba a favor de la movilización. La lucha del movimiento indígena se amplió, no se quedó en las reivindicaciones puntuales, logro convocar a jóvenes, mujeres, pobres en general del campo y de la ciudad. La lucha con movilización constante se mantuvo en las áreas rurales y al mismo tiempo en las capitales principales, sobre todo de las provincias de la Sierra: Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Loja, en el Oriente: Napo, Pastaza y ciertos brotes de protestas sobre todo en Quevedo y Manabi, pero mucho más débiles. Los indígenas asumen el control de las ciudades (circulación vehícular y la venta de productos) durante las dos semanas del levantamiento. Se produjeron tomas de centrales radiales (provincia de Tungurahua), aeropuerto del Tena (provincia de Napo), de gobernaciones (Guaranda, provincia de Bolívar), la estación de la CNN en Quito. Existieron otras tomas de sectores urbanos que apoyaban la movilización, por ejemplo, la toma de la catedral de Cuenca.

En Quito, los 10.000 indígenas que llegaron se concentraron en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), lugar que fue duramente reprimido y cercado por la policía, sin embargo, pese a los intentos del gobierno por frenar el levantamiento general, la intervención de un sector progresista de la Iglesia, la presión por el diálogo y el rechazo a la represión (70%) por parte de la población, y la presión de la solidaridad de ONGs a nivel Internacional, impidió que el gobierno desalojara a los indígenas de la UPS.

Estos factores permitieron que el movimiento indígena pudiera presionar para que el gobierno aceptara el diálogo. En este sentido, es posible precisar que el movimiento indígena logró, en un escenario nacional, constituir un consenso entre la población en torno al rechazo de las medidas económicas, el rechazo a la represión (7 indígenas muertos, más de 50 heridos muertos y más de 900 indígenas detenidos) y logro articular una profunda solidaridad ciudadana como factor fundamental para la presión en contra del gobierno. Su estrategia central de confrontación contra el Estado polarizó a la sociedad ecuatoriana en su conjunto y el movimiento indígena recuperó la convocatoria a la movilización.

. Las conquistas sociales

El neoliberalismo tiene victorias irrefutables, pero también el campo popular le ha provocado derrotas irrefutables. En esta coyuntura se expresa una movilización consciente y unificada contra el modelo de los sectores más pobres de nuestro país. Sobre todo este triunfo coyuntural que es de carácter político-ideológico. El sentido principal es el siguiente. Se constituye una unidad del movimiento indígena-campesino que posibilita la reconstitución de una Dirección Popular, aunque, todavía no de una dirección revolucionaria, que sea capaz de incidir en el escenario nacional y con legitimidad internacional. Este es un sujeto político en constitución. Los de poncho auto constituyéndose como sujeto político.

Durante todo el levantamiento, se mantiene una unidad indígena-campesina con independencia de clase. Esta es una recuperación política importante en comparación a los dos últimos años, en los que era evidente el fortalecimiento de una tendencia reformista dentro de las direcciones de los movimientos sociales y de Pachakutik Nuevo país.

Se pueden abrir espacios de lucha para aportar en una relimitación y distanciamiento del movimiento indígena frente a la ID (Izquierda Democrática: partido socialdemócrata del Ecuador). Este encuentro podría devenir en la constitución de un partido indígena, tal vez el mismo Pachakutik; tal vez un nuevo reagrupamiento político con capacidad de representación general. Se abren nuevas expectativas en la unidad política y social para la lucha en el Ecuador. Se fortalecen las posibilidades de participación desde los sectores sociales en las elecciones del 2002. Sin embargo, hay que precisar que durante estos últimos años se consolidó una tendencia reformista, muy ligada a la participación institucional que ha desplazado —por muchas ocasiones— la lucha social a un segundo plano. El escenario queda abierto.

4. Lucha por la representación política general

A. Las clases dominantes.

En la lucha por la hegemonía, se inscribe el sentido derechista de las cámaras empresariales de la costa, expresadas en el Partidos Social Cristiano (PSC), y la tendencia fascistizante de las FA. Las cámaras empresariales de la costa, felicitan a la Fuerzas Armadas por su papel represivo. La burguesía de la sierra, expresadas en la Democracia Popular (DP), todavía es menos autoritaria, pero, logran reconcentrar a las Fuerzas Armadas, como un instrumento de represión en contra del movimiento social. Existe una unidad de la clase dominante frente a la aplicación del modelo (la dolarización, las privatizaciones), aunque se mantiene los conflictos en torno a la repartición de las ganancias que dejarían las privatizaciones, en este caso, los recursos que generara las concesiones del petróleo ecuatoriano a las transnacionales.

Al mismo tiempo, cerca de 19 años de llevar a cabo el modelo neoliberal en el Ecuador, se hacen evidentes, las dificultades estructurales que las clases dominantes tienen para imponer este modelo en el Ecuador (la inflación anual luego de la dolarización fue del 91%, la más alta de la historia del Ecuador), no es sólo la presencia de los movimientos en lucha, que ha limitado su imposición.

La clase dominante, para acelerar la aplicación del modelo, profundiza el carácter autoritario del Estado. Son muchos los recursos que pueden obtener de los Estados Unidos, si el Ecuador entra a participar directamente en el Plan Colombia. De igual manera que el año anterior, la clase dominante, como una de sus posibilidades para derrotar al movimiento indígena, contemplo una salida dictatorial. Finalmente no existían condiciones políticas para concretar esta vía. Estados Unidos mantuvo un silencio prudente en medio del conflicto, a diferencia del 21 de enero del 2000, que intervino directamente en la crisis política.

Queda abierta todavía cual será la resolución de los conflictos en el último tramo de aplicación del modelo neoliberal.

B. La lucha por la hegemonía desde el campo popular. Una de las estrategias de la clase dominante fue impedir que el movimiento indígena logrará representación de la mayoría, uno de los elementos de mayor fortaleza para el campo popular. A través de un discurso político racista de que los indígenas deberían representar sus propios intereses gremiales, la clase dominante busca golpear la aspiración de poder de los indios.

Los indígenas asumen las necesidades del conjunto de la gente. Se diferencia del 21 de enero y del 5 de febrero. Se expresa una maduración política que hay que tomar en cuenta. El movimiento indígena queda legitimado como un proceso que es capaz de asumir las necesidades de la mayoría como necesidades identitarias colectivas.

La lucha por la democracia; por los derechos humanos, por los derechos a la movilización y a mejores condiciones de vida para todo el pueblo, posiciona al movimiento indígena como un representante político y social. Recupera la referencia social perdida con la fallida consulta popular, por lo menos en un primer momento.

Sin embargo, de que el modelo no pudo ser detenido, este triunfo, permite recuperar el eje de lucha contra el modelo neoliberal y reorientar al movimiento en esta perspectiva. Abre el debate sobre la aplicación del modelo.

En el imaginario colectivo quedo claro, mediante la movilización y la organización, un sentido de victoria, que es posible obtener triunfos y continuar con la resistencia. El día 7 de febrero en la ciudad de Quito, luego de la firma del acuerdo con el gobierno, finalmente, la marcha de los indígenas por Quito, apoyada por la población, pudo realizarse luego de haber permanecido durante 15 días encerrados en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS). El día 8 de febrero más de 15000 Chibuleos (etnia indígena de la provincia de Tungurahua) marcharon por la ciudad de Ambato para festejar el triunfo. Para el pueblo queda el significado de que confiando en la lucha del pueblo, todos podemos salir favorecidos.

5. Lucha en contra de la democracia burguesa

Hay una tendencia y agudización del conflicto social, que también se desplazó a la institucionalidad. Durante el periodo, vemos que las instituciones están siendo topadas por la movilización. Esta vez, el Congreso, aunque deslegitimado, no logro ser dirimente en la lucha social, sin embargo, la crítica a la integralidad de la institucionalidad queda manifiesta luego del levantamiento. En esta ocasión el movimiento indígena logro poner a la institucionalidad a su servicio. Asociación de Municipalidad del Ecuador (AME), CODENPE (organización paraestatal que destina recursos a las nacionalidades indígenas), Dirección Nacional de Educación Bilingüe, Parlamentario de PACHAKUTIK. El cuestionamiento al carácter represivo del gobierno dejó abierto el debate sobre la democracia y desplaza discursos sobre las autonomías y descentralización que prevalecían en el escenario político como demandas de la burguesía.

El gobierno de Noboa

Con el levantamiento se logró hacer retroceder al gobierno. Cuarenta centavos de dólar menos en el costo del cilindro de gas, producto de primera necesidad para la gente, es más que una conquista económica, es una conquista política vital. Obligar a dialogar a un gobierno que es sumamente represivo, es una conquista democrática; obligar a ceder al gobierno en las medidas económicas duras que fueron aplicadas, revitaliza en la conciencia de la gente la posibilidad de luchar por el derecho a la participación en las decisiones nacionales. El gobierno ha quedado debilitado luego de las últimas medidas económicas. Noboa a perdido legitimidad frente a su propia clase. Ha perdido su autoridad.

Las fuerzas armadas

Contradictoriamente, dentro de las Fuerzas Armadas, persisten dos tendencias al interior, la brecha abierta el 21 de enero del 2000, no esta aún cerrada. Por un lado, esta una línea autoritaria represiva cuya intención es preparar un ejército capaz de intervenir en el Plan Colombia y, por otra, cerrar filas sectores de militares que tenga una identidad más popular. En el levantamiento se expresaron estos elementos contradictorios. En el Tena (población que pertenece a la provincia del Napo), una represión sangrienta y el enfrentamiento con las comunidades indígenas que paralizaban los caminos, dejó cuatro muertos. Una guerra civil, momentánea y focalizada. Se declara el estado de sitio para el Tena, luego de la toma de los indígenas del aeropuerto local. En Tungurahua, dos muertos, luego de la intromisión de las Fuerzas Armadas a las comunidades de Salasaca (provincia de Tungurahua) y un muerto del Cotopaxi (provincia de la sierra central del Ecuador) en los inicios de levantamiento. En Pallatanga los indígenas y los militares llegan a un acuerdo para posibilitar el levantamiento pacífico y, al mismo tiempo, un general de la Fuerzas Armadas Ecuatorianas (FAE), llamando a que se restablezca el diálogo entre el gobierno y los indígenas.

La iglesia

Al interior de la iglesia se produjo una fricción bastante profunda. La unidad entre indígenas evangélico y católicos en la lucha contra el neoliberalismo, permite la germinación de un nuevo tipo de ecumenismo desde el pueblo. Algunos pastores indígenas evangélicos dirigiendo marchas desde las provincias hasta Quito, en otros casos grupos de indígenas acompañados por sacerdotes católicos. La radicalidad de ciertos sectores de la jerarquía, a favor del movimiento indígena, produce críticas a la cúpula de la Iglesia que defiende claramente los intereses de la clase dominante. Quedan abiertas posibilidades para que se reconstituyan sectores de la iglesia desde una opción por los pobres. Nuevas posibilidades de reagrupamientos para los cristianos de base.

Los medios de comunicación

Estos rechazaron la represión y el autoritarismo. Aquí perdió bastantes puntos el gobierno. Tanto en el caso de la Iglesia, como de los medios de comunicación esta posición crítica se produce por la presión externa de la movilización que por una ruptura desde adentro.

6. El programa

Este problema no es muy grave, por ahora, hay una base programática significativa, quedan abiertas demandas estratégicas que deberán ser debatidas. El modelo neoliberal, el Estado plurinacional y la democracia, situación de la organización popular y dirección popular. Hay mejores perspectivas para las luchas.

7. Bases radicalizadas

Se fortaleció el ejercicio de la democracia directa, desde las y los de abajo. La presión para el levantamiento de las bases indígenas fue muy importante, radicalizó a su dirigencia y logró atraer el apoyo, aunque pasivo de grandes capas de la población. Queda un segmento de nuevos dirigentes que podrían asumir un proceso de continuidad en el movimiento. Se abre la posibilidad de un reencuentro entre las bases y la dirigencia, que posibilitaría un fortalecimiento interno del movimiento.

8. Posición de la centro-izquierda

Hubo una ausencia de las centro-izquierda, se pronunció por la neutralidad. Sirve para delimitar los campos en lo electoral para las posturas de futuras alianzas. La ausencia de la socialdemocracia más nos favorece que nos desfavorece. Luego del 21 de enero la ID capitalizó los acumulados electoralmente. Ahora es posible que desde el campo popular puedan ser potenciados estos acumulados.

Límites de la lucha social

La población encuentra un punto de unidad en el rechazo pasivo a las medidas económicas y en la solidaridad con el movimiento indígena, pero no logra encontrarse en la movilización.

• Uno de los puntos más débiles es la ausencia de un referente urbano: ni la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS), ni los Parlamentos del Pueblo de Pichincha, el Frente Popular (FP) tienen la capacidad de reconstituir este referente. Existe una profunda crisis de los movimientos populares urbanos. • En las ciudades principales existieron algunas protestas aisladas. Las organizaciones de la ciudad no se encontraron. Las organizaciones urbanas que existimos, caminamos junto al movimiento indígena, para potenciarnos dentro del levantamiento, pero cada cual por su lado. No se avizora la reconstitución inmediata de un referente urbano. • La regionalización de las luchas entre la sierra y la costa. En la costa se asume que las luchas son específicamente serranas. Está presente el discurso del regionalismo impuesto por la clase dominante.

Orientaciones y tareas urgentes

La coyuntura nos exige consolidar 2 ejes de enfrentamiento permanentes:

1. Incidir en la disputa e impugnación social contra el modelo y lucha por la democracia. Este eje debería considerar algunos componentes: • Mantener procesos permanentes de movilización social desde las bases. • Fortalecer todo tipo de lucha y encuentro social del campo y la ciudad en la perspectiva de la construcción del campo popular. • Establecer vigilancia social sobre el acuerdo de las mesas de diálogo (transporte; que la CFN Corporación Financiera Nacional otorgue créditos, recuperar los recursos entregados por la banca, AGD Agencia de Garantía de Depósitos, Plan Colombia y Aduanas) entre el gobierno y los movimientos sociales. Estas deben ser espacios de plataforma de las luchas, en tanto resistencia, cuestionamiento y propuesta. Es necesario definir en que mesas realmente pueden participar e incidir nuestras organizaciones. Abrir espacios de concientización a través de profundizar reflexiones, discusiones de análisis sobre temas fundamentales así como del momento actual. • Rechazar todos los intentos de deslegitimación por parte del gobierno hacia el movimiento indígena y las luchas populares en general.

 

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  • Dirección: Nellys Palomo Sánchez (hasta el número 35 en noviembre de 2001) José Martínez Cruz (a partir del número 36)

    Coordinación: José Martínez Cruz.

    Edición: Ana María Hernández.

    Colaboradores: Edgard Sánchez; Claudia Cruz; Josefina Chávez.

    Traducción de textos: Alberto Nadal.

  Desde los cuatro puntos es una publicación mensual de Convergencia Socialista, Agrupación Política Nacional (apn), registrada en el Instituto Federal Electoral. Registro de la Dirección General del Derecho de Autor (en trámite). Certificado de Título y Contenido (en trámite). Publicación periódica. Oficinas y suscripciones: Xola 181, 3er. piso, Col. Alamos, C.P. 03400, Teléfono 5 90 07 08, México, D.F.