No. 31
(julio de 2011)

 

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Las Organizaciones Sociales que recibimos fondos del  Programa de Coinversión  a través del Instituto de las Mujeres del D.F. en 2010, fuimos convocadas por el área que da seguimiento a este programa a una última reunión de cierre del año. En dicha reunión las organizaciones planteamos algunos de los problemas que tenemos para llevar a cabo el trabajo que planteamos en los proyectos de forma eficiente y responsable. Uno de los puntos fue la reducción de los montos económicos,  el exceso de reuniones, las condiciones en que a veces tenemos que trabajar y las dificultades con los tiempos, entre otras cosas.

De esta reunión salió la propuesta de hacer una carta al Jefe de Gobierno de la Ciudad, al Secretario de Desarrollo Social y a los dos principales responsables de la aplicación de los fondos de Coinversión y del desarrollo de las políticas públicas con la idea de entregársela en la reunión-desayuno: “Ciudad de México, Ciudad de Vanguardia, Segura y libre de  violencias para las Mujeres”, el  miércoles 24 de noviembre del año pasado.

La carta que se elaboró se puso a consenso de todas las organizaciones que participaron en este programa de Coinversión del Instituto de las Mujeres D.F.

Pero,  ¡Oh!  Sorpresa!!!!! Antes de que cualquiera de las organizaciones contestara haciendo sus sugerencias o propuestas quien me llamó al día siguiente de haber enviado la carta por correo a las organizaciones fue una persona del Instituto de las Mujeres.  

Alguna de las Organizaciones Sociales a las que se envió la Carta, rápidamente, más bien habría que decir, absurdamente, la envió al Instituto de las Mujeres, imagino que en un intento de delatar (avisar) la acción de las Organizaciones Sociales. Probablemente fue alguna de las organizaciones que no estuvo en la reunión y que no sabía que dicha propuesta había sido desarrollada en el propio Instituto, donde estaban las responsables del área de Coinversión y que en ningún caso se pretendió hacerla a espaldas ni del Instituto ni de nadie, pues las organizaciones que participamos en esa reunión no tenemos nada que ocultar y menos aún tenemos que por actuar con el permiso de nadie.  Me sorprendió enormemente porque:

 

1. Parece que entre las Organizaciones Sociales hay quienes se sienten guardaespaldas de las Instituciones de Gobierno más que defensoras de Políticas Públicas coherentes con el desarrollo, la justicia, la equidad y la democracia real.  No sé si estas organizaciones se sienten en deuda con el gobierno porque éste, cumpliendo con el  mandato de ejecución de los fondos de Coinversión, le haya aprobado un proyecto. Lo que sí sé es que deberían tener claridad entre lo que significa ser Sociedad Civil, sus objetivos y metas y lo que es Ser Institución de Gobierno.

2. Me sorprendió la llamada del Instituto de las Mujeres porque esa era una carta de las Organizaciones de la Sociedad civil y le guste o no el contenido al Instituto de las Mujeres, lo que le corresponde en cualquier caso es que, una vez consensada y entregada a las personas a las que se dirigía, hicieran las aclaraciones públicas que consideraran oportunas,  no que sugirieran cual debía ser el contenido de dicha carta.

3. Finalmente, me sorprende la falta de respuesta de las propias Instituciones ante algo que no era más que una petición para eficientar el trabajo, mejorarlo, y, de forma responsable, incidir en las Políticas Públicas que este Gobierno está implementando y con las que tenemos la obligación de colaborar y trabajar para mejorarlas.  

 

Sabemos  que hay mucha gente que prefiere la adulación a la crítica constructiva. También sabemos de la práctica añeja de no hablar para asegurar así el bono anual. Y esta es la parte más triste de las relaciones entre Sociedad Civil y Gobierno. Se equivocan quienes piensan que callando se avanza y se consolida la democracia.

Se equivocan quienes creen que no proponiendo, no criticando, no exigiendo, vamos a conseguir una mejor ciudad, una mayor justicia y, por ende, una mayor seguridad, conciencia ciudadana  y participación de la sociedad.

Esa es una práctica que durante muchos años gran parte de la sociedad  ha querido cambiar para eliminar la corrupción, el compadrazgo, el autoritarismo y la coerción que nos mantiene como país empobrecido, en la más amplia definición del concepto, y en permanente vía de desarrollo sin poder alcanzar una democracia plena.  

Y me entristece porque se han hecho muchos esfuerzos que parece, que ni a algunas instituciones ni a algunas organizaciones sociales le importan.

Se siguen utilizando los impuestos de la ciudadanía para campañas proselitistas. Se siguen usando los fondos etiquetados para proyectos sociales en proyectos personales.  Se sigue practicando el autoritarismo a través del reparto de dinero y siguen existiendo organizaciones sociales dispuestas a jugar en esta dinámica.  

Ciertamente las Organizaciones de la Sociedad Civil dependemos de los proyectos que nos aprueben las instituciones de gobierno, pero la forma de mantener nuestro trabajo y nuestros objetivos no es ignorando lo que no está bien o lo que aún falta por hacer.  

Se equivocan quienes creen que por no decir nada están garantizando su existencia y sus derechos.  La forma de garantizarlos es exigirlos y trabajar para que sean cumplidos por todas las personas más allá de quien este gobernando.

Nadie tiene garantía de que “sus amigos” estarán en el poder para siempre, nadie tiene garantía de  que “sus amigos” puedan decidirlo todo y, por tanto, van a tener “Siempre” su pequeño recurso.

Creo que es gente de poca inteligencia la que fomenta el barberismo, pero sobre todo creo que es gente poco comprometida con el mejoramiento de la ciudadanía la que se esconde, la que no habla, la que no se compromete a mejorar la relación gobierno–sociedad civil.

Gobiernos van y gobiernos vienen, la sociedad está siempre y es, y debe ser, la que mueva la política hacia una mejor distribución, hacia una mayor participación, hacia una mayor equidad, también en términos de toma de decisiones políticas.  

La Carta que se pretendía presentar, como se puede ver en la página anterior, tenía la intención de plantear las dificultades que las ONGs tenemos para que, con propuestas concretas, se viera la posibilidad de mejorar el programa y el desempeño del trabajo que conjuntamente se esté realizando entre instituciones y organizaciones sociales.

A esa Carta sólo respondieron 4 de las varias decenas de organizaciones que este año tuvieron fondos de Coinversión Social.  

Hacía referencia a algunos mecanismos que es importante cambiar en la aprobación de proyectos en general y reivindicaba el papel que como coadyuvantes en la construcción de  una mejor sociedad estamos realizando las OSCs.

Finalmente, por el poco tiempo para consensarla y porque pensamos que algunas de las propuestas que las organizaciones hicieron ameritaban un mayor debate, no se entregó ni al Jefe de Gobierno ni al Secretario de Desarrollo Social.

Quizá, si se siguen recortando presupuestos para el fomento del trabajo de las organizaciones sociales muchas desaparezcan y entonces, quien sabe, si tendremos la oportunidad de juntarnos y quien esté en el gobierno quiera recibirnos.   

Dejar pasar las oportunidades es a veces dejar pasar el futuro sin intervenir en él, es decir, dejar nuestro futuro al azar, a la voluntad de quienes con nuestro voto, decida cómo gobernarnos.

Dejar la consolidación de la democracia en el único hecho del voto de unas pocas personas.

Eso, también nos hará responsables de lo que ocurra en el futuro inmediato en esta Gran Ciudad que se pretende segura,  libre de violencia y de vanguardia.


 

Propuesta no consensada (no entregada) de carta  

México, 24 de Noviembre del 2010

Sr.  Marcelo Ebrard Casaubón
C. Jefe de Gobierno del Distrito Federal
Sr.  Martí Batres Guadarrama
C. Secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal

Señores Ciudadanos Representantes de la Ciudadanía del Distrito Federal:

 

Por este medio las Organizaciones Sociales abajo firmantes  queremos hacerles llegar algunas peticiones y reflexiones en torno al trabajo que realizamos y a la forma en que se están llevando a cabo los programas de Coinversión Social en los que hemos estado participando.  

Reflexiones: Los  programas de Coinversión Social se deberían manejar como parte del sistema de Corresponsabilidad imprescindible entre ciudadanía y gobierno que debe existir en una ciudad democrática.  Sin embargo, sentimos que se están manejando como un favor que se nos hace a las organizaciones sociales gracias al cual sobrevivimos sin tomar en cuanta que ninguna de nuestras organizaciones tiene fines de lucro y que estamos cumpliendo tareas para resolver problemas que le tocaría resolver a cualquier gobierno responsable y sensible.  

Los fondos  llegan tarde pero se nos exige que cumplamos con las fechas previstas en los proyectos, incluso cuando el compromiso de gobierno establecido en ese mismo proyecto no se cumple con la misma rigidez. Se alega que son programas de coinversión y que nos toca a nosotras poner también una parte como si fuésemos una empresa con beneficios económicos y con fondos propios de libre disposición, olvidando que trabajamos profesionalmente con salarios mínimos y poniendo nuestro trabajo durante meses hasta que llega algo de los proyectos aprobados.

Esto sin contar que esos proyectos no pagan seguros ni horas extras ni  transportes, ni permiten hacer pagos profesionales que no sean mediante recibo de honorarios. No se considera ni un  sinfín de gastos como mantenimiento de cuentas bancarias, expedición de cheques, trabajos en sábados y domingos, que asumimos para poder sacar adelante el trabajo.

Se olvidan que del monto total del proyecto aprobado, el 35% aproximadamente es para las arcas de Hacienda de forma que, cuando aprueban un proyecto por 200,000 pesos, en realidad están dedicando al proyecto 130,000 pesos y 70,000 son devueltos a la Secretaría de Hacienda vía impuestos.  De nueva cuenta, como si fuéramos empresas con grandes beneficios económicos.  Pidiendo además una coinversión sobre el total aprobado no sobre lo que en el fondo nos queda para ejercer el proyecto.

Tenemos claro que nuestro objetivo es profundizar en la Democracia, en la Equidad, en la Justicia.  Tenemos claro que no queremos hacer de nuestras organizaciones empresas lucrativas que funcionen para el propio enriquecimiento sin importar lo más mínimo la situación social de la ciudad o el país,  pero tenemos claro también que el Gobierno no nos está mirando como lo qué somos.

Estamos creando y manteniendo empleos.

Estamos dando servicios efectivos a la ciudadanía más abandonada.

Formando al funcionariado que no sabe cómo hacer su trabajo o aplicar una ley de violencia contra las mujeres y menos cómo se aplica la perspectiva de género o se trabaja por la equidad.  

Estamos consolidando el Estado de Derecho; Previendo la delincuencia de la juventud

Ejecutando programas de gobierno que de otra forma no se podrían realizar

¿Hasta cuándo nos van a seguir tratando como si fuéramos las organizaciones sociales  beneficiarias del Gobierno?

¿Hasta cuándo no se nos va a reconocer como coadyuvantes con el gobierno en la construcción de una Ciudad Justa, Equitativa, Democrática...?

Por todo lo  anterior queremos plantear las siguientes  PETICIONES:

Que el presupuesto aprobado para Coinversión se utilice íntegramente en Coinversión y no se deriven fondos a otros rubros.

Que las convocatorias públicas de este programa sean al menos bianuales con revisión al término de cada año.

Que se aumente el rubro para proyectos de incidencia en el empoderamiento de las mujeres.  Se había prometido el año pasado aumentarlo y al contrario, disminuyó.

Que no se condicione el financiamiento a la asistencia a eventos políticos, partidarios.

Que el número de reuniones para dar seguimiento a los proyectos sea de 2 más la visita de campo.

Que se garantice el tiempo de entrega de recursos para poder trabajar de forma eficaz y sin parches. Esto con la salvedad del instituto de las Mujeres que si ha entregado los fondos en tiempo.

Que se dé seguimiento a las metas y objetivos y no al proceso de trabajo.

Que se modifiquen las condiciones de impuestos para las organizaciones sin fines de lucro de forma que sea  real la  aplicación  del monto concedido a la ejecución del proyecto y no se siga engañando a la ciudadanía con cantidades falsas para el desarrollo.

Que se haga del conocimiento de la Asamblea Legislativa la presente solicitud a fin de que se etiqueten más fondos y para temas específicos.  

Esperando poder contar con su comprensión y sensibilidad para mejorar el trabajo de corresponsabilidad  y el bienestar social en esta Ciudad quedamos a su disposición. Atentamente.

P.D. Se omite el nombre de las organizaciones que dijeron que si, también las que dijeron que no y las que querían ampliar las peticiones, para tranquilidad de las mismas y evitar, por si fuera cierto,  que luego tengan alguna repercusión.  

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