No. 31
(julio de 2011)

 

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Encuentro Nacional Feminista de Zacatecas… ver, recordar, reconocer, vientos frescos
en el contexto de una guerra

Josefina Chávez*

Centro de Convenciones en la bella ciudad de Zacatecas fue el lugar de reunión de más de 1300 mujeres feministas de todos los estados de la república mexicana. Este nuevo encuentro del 2010 abrió una puerta, instaló un piso y múltiples ventanas con diversos diseños.

Pasaron 18 años desde la última concentración — VII Encuentro Feminista, 1992— en Acapulco. En esa ocasión se lanzó la iniciativa conocida como Campaña Ganando Espacios para las mujeres mexicanas , la cual instaló, simbólicamente en la ciudad de Querétaro en 1993 una Constituyente Feminista que se propuso la elaboración de un Plan de Igualdad. Para la elaboración de este plan la Campaña Ganando Espacios convocó al III Encuentro Feminista de Yucatán , el cual se llevó a cabo a fines de enero de 1994 en la ciudad de México, el nombre se eligió en honor al II Encuentro Feminista de Yucatán realizado en 1916.

Después de tanto tiempo sin una convocatoria amplia, en el primer día de esta magna reunión se abordó el análisis del contexto económico, político y social del país y la situación de las mujeres. El segundo día se reflexionó en torno al balance necesario después de tantos años, de los encuentros y desencuentros de las feministas. El tercer día se leyeron las conclusiones, acuerdos, estrategias, formas de articulación. Múltiples actividades se desarrollaron simultáneamente, con paneles, conversatorios y actividades culturales, que mostró la riqueza y diversidad de temáticas que rebasa cualquier intento de sintetizarlas.

También este encuentro nos nutrió de saberes, participaciones y alegrías de feministas que han partido, las salas de trabajo fueron nombradas en honor a ellas, representativas de corrientes del feminismo y del movimiento social: Nancy Cárdenas, Graciela Hierro, Cecilia Loria, Esperanza Brito, Itziar Lozano, Nellys Palomo, Esther Chávez, Diana Álvarez.

Multiplicidad de presencias, feministas de todo el país de todas las edades, de las diferentes redes locales y nacionales, de organizaciones no gubernamentales, de instituciones académicas, grupos, colectivos, de alianzas viejas y nuevas, de las diversas corrientes del feminismo y de las diversas ubicaciones políticas e ideológicas de la izquierda. En los últimos 18 años nuevas identidades, y alianzas políticas, se ha constituido. Estuvieron presentes mujeres indígenas feministas organizadas que por primera ocasión participan en un encuentro de este tipo. Asimismo, jóvenes feministas construyendo, aportando y enriqueciendo los debates desde sus diversas identidades y posicionamientos. Así como las feministas transexuales. Nuevas actoras.

La guerra del patriarcado capitalista en el cuerpo de las mujeres

La emergencia que vive el país fue un tema presente en las discusiones de las mesas de trabajo, sin lugar a dudas ha sido un factor que convocó a las asistentes, ya que la situación de violencia es agobiante. Su declaratoria final denuncia el agotamiento del modelo económico, la crisis política, el debilitamiento del Estado, la militarización en zonas del país producto de la política de seguridad (la ya conocida “guerra” contra el narcotráfico) del gobierno de Calderón que también esté siendo usada para criminalizar a las defensoras de derechos humanos y a las luchadoras sociales, con fuertes impactos no visibilizados en la sociedad civil. El encuentro se pronunció por el cese inmediato al Estado de sitio que están viviendo las mujeres del municipio de San Juan Copala por parte de las fuerzas policíacas y de las organizaciones paramilitares, el encuentro se solidarizó con las mujeres indígenas triquis.

Con sombreros rosas y pancartas desde la plenaria de inicio, el feminicidio fue visibilizado por las feministas de Chihuahua, la asignatura pendiente más dramática con la que tenemos que vivir día a día, la impunidad sistemática y persistente, tema de los conversatorios y de la investigación a profundidad e imparcial de los asesinatos cometidos contra las mujeres de Ciudad Juárez y castigo inmediato a los responsables. Pero la violencia e impunidad se profundiza, pues meses después del encuentro —en diciembre de 2010 y en enero de 2011—, fueron asesinadas las luchadoras Maricela Escobedo, y Susana, sus muertes nos ensombrecieron el corazón, pero su ejemplo de lucha nos da la fortaleza para continuar demandando justicia. ¿Hasta cuando terminará esta guerra en contra de las mujeres, esta simulación de justicia que nos tiene hartas?

El aborto

La ofensiva de la derecha en contra del estado laico y del derecho a decidir de las mujeres fue otro punto de la reflexión; en particular, la defensa de las mujeres presas por abortar en todo el país, destacando los casos emblemáticos del estado de Guanajuato.

El conversatorio del Pacto por la Vida la Libertad y los Derechos de las Mujeres reafirmó su compromiso de continuar en la unidad en la acción, manifestándose cada primer jueves de mes por la libertad de las mujeres presas y por continuar la lucha por la despenalización del aborto en el todo país. Los días 3 y 4 de febrero de 2011, en su Asamblea Nacional las integrantes de esta iniciativa ratificaron el Pacto, así como la continuidad de las acciones nacionales para enfrentar la ofensiva de los sectores más conservadores en contra de las mujeres, haciendo hincapié en la defensa de las mujeres presas por abortar. Las acciones de Pacto motivaron la solidaridad y apoyo para los casos de las mujeres que estuvieron presas en Guanajuato, en el de la joven Lesly que se encontraba injustamente sentenciada a 23 años de prisión en el estado de Baja California.

Las integrantes del Pacto desde su primera acción nacional del 4 de febrero de 2010, están exigiendo al poder legislativo la realización de un Censo Nacional para conocer cuántas son las mujeres que se encuentran injustamente sentenciadas, o en proceso, por abortar. Detener esta ofensiva en contra del derecho a decidir de las mujeres mexicanas es una prioridad: El único lugar en México en donde se ha logrado la despenalización del aborto es en el Distrito Federal, a partir de la votación de la Asamblea de Representantes del DF en abril de 2007.

Retos: el reconocimiento, las estrategias, la acción política

Un encuentro que fue el reflejó de la necesidad del reconocimiento a las diferencias como un aspecto nodal para la construcción de nuevas relaciones entre las mujeres, desde la sororidad. Reconocer que las diferencias de todo tipo nos enriquecen, así como construir diálogos con respeto. Esta dimensión del feminismo, que ha sido uno de sus aportes claves, enfrenta algunos retos que habrá que retomar las aportaciones de las feministas mexicanas y de otros países para replantear ¿qué es la solidaridad entre mujeres? ¿Cómo se construyen las nuevas relaciones entre mujeres en contextos diversos? Qué hacer ante esas barreras patriarcales, muchas veces invisibles, que nos impiden el reconocimiento, la escucha real, superar los descalificativos o la indiferencia. Refrescar las elaboraciones, será sin duda una necesidad. La reunión en Zacatecas, en este sentido fue importante, porque posibilitó precisamente una apertura a esa pequeña ventana para vernos, escucharnos, recordarnos y reconocer.

Las estrategias que pretendemos seguir son diversas y están ligadas a las distintas formas de concebir la práctica política feminista y la relación de los movimientos sociales con el Estado, pues es evidente que una cultura patriarcal permea y vicia el ejercicio masculino de la política en el país, por ello las feministas tenemos el reto de generar una fuerza política propia como movimiento a partir del real reconocimiento de la diversidad política e ideológica. Este es uno de los principales debates para enfrentar la ofensiva política, jurídica, ideológica en contra de las mujeres; para enfrentar la crisis del sistema capitalista y del agotamiento del modelo.

El reconocimiento y el respeto es la oportunidad de conjuntar esfuerzos, de hacer alianzas claras, transparentes, propositivas, para la acción conjunta. Son necesarias estas estrategias para hacer evidente que el ataque a los derechos de las mujeres es un tema de agenda nacional, no es únicamente la lucha de las mujeres, es una responsabilidad de los actores políticos; habrá que llevarlos a un terreno que aleje la permanente tentación de evadirse, de invisibilizar concientemente los temas que no son “redituables políticamente”. ¿Cuántas más mujeres asesinadas, secuestradas, desparecidas, encarceladas, perseguidas puede aguantar este país? ¿ Los derechos de las mujeres son o no son tema de la agenda política nacional ? ¿Dónde, cuándo y cómo construimos la plaza de la rebelión de las mexicanas? Gran reto.

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Directora:
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Edición:
Ana María Hernández.

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