No. 24
(octubre-diciembre
de 2003)

 

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El servicio doméstico y los derechos humanos de la empledas del hogar en la Ciudad de México

Marcelina Bautista Bautista*

Si revisamos la situación de las empleadas de hogar desde la óptica de los derechos humanos, es evidente que éstos no son respetados; y que al ser desempeñada esta labor principalmente por mujeres, hoy por hoy seguimos discriminadas desde la Ley, pues no reglamenta una relación laboral que existe entre las trabajadoras domésticas y los empleadores. Se sigue pensando que en este trabajo es de confianza o un trabajo es especial. Por esta forma de ver nuestro trabajo, se presta e interpreta a la conveniencia de quienes nos contratan para no tener un compromiso como empleador con nosotras, y así violar frecuentemente nuestros derechos como trabajadoras. Además de que los ámbitos de trabajo son lugares en donde nos enfrentamos a las peores formas de discriminación como mujeres, y Trabajadoras.

La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Contra La Mujer (CEDAW) define discriminación contra la mujer como: “Toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre las bases de la igualdad del hombre y mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas políticas, económicas, social, cultural, civil o en cualquier otra esfera”.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 1ro. señala: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el Estado Civil cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de la persona”.

Y aunque México ha ratificado convenios y otros instrumentos del derecho internacional de los derechos humanos en el campo laboral, la discriminación directa hacia las empleadas del hogar persiste, lo cual nos lleva a la necesidad de una reforma al Capítulo XIII de la Ley Federal del Trabajo, por las violaciones de derechos humanos que presenta y las constantes contradicciones con las normas constitucionales y los instrumentos internacionales.

Por ejemplo, en este Capítulo XIII, las condiciones y los derechos de las empleadas del hogar son regulados con mucha ambigüedad, incongruencia y lagunas sobre aspectos como el salario, la jornada laboral, la seguridad social, los días de descanso obligatorio, vacaciones, entre otros.

En la práctica las empleadas del hogar se enfrentan a la desvalorización social y la falta de cumplimiento de sus derechos que afecta a todo el sector.

La importancia de este sector al que no se ha visto como tal, es el alto porcentaje que representa en nuestro país. En México existen 1,448,692 personas empleadas del hogar. De éstas, el 88.7% (1,285,279) es de sexo femenino. El 12.1% de la población económicamente activa femenina (PEAF) es empleada en casas particulares. El servicio doméstico es la tercera ocupación en importancia para las mujeres. En primer lugar las mujeres trabajan como comerciantes y dependientes de negocios (17.8% de la PEAF), y en segundo, como oficinistas (13%).

De las mujeres empleadas del hogar en nuestro país, 15.80% no acudieron a la escuela, el 30.70% tienen la primaria incompleta, el 33.50% terminaron la primaria y sólo el 20% estudiaron la secundaria o más. Sobre el salario, el 62.30% gana menos del salario mínimo, el 32.60% ganan entre uno o dos salarios mínimos y sólo el 5.10% gana más de dos salarios mínimos.

En el D.F. hay 189,405 personas empleadas del hogar. El 84.8% (160,572) es de sexo femenino. El 11.6% de la PEAF en el D.F. se concentra en el servicio doméstico. Es la tercera ocupación en importancia para las mujeres, después de las de oficinistas (18.2% de la PEAF) y la de comerciantes y dependientes de negocios (16.3%).

La mayor parte de las mujeres empleadas del hogar son migrantes provenientes de los estados de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Chiapas, Michoacán y Estado de México, que al llegar a la ciudad se enfrentan a una serie de dificultades para incorporarse a un empleo formal debido a su condición de mujer, indígena, y migrante en extrema pobreza, y como empleadas del hogar, la mayoría con escasa escolaridad por su incorporación temprana al campo laboral, además de enfrentarse a una cultura diferente o la dificultad de no manejar el español.

Para ellas el servicio doméstico es un empleo que no requiere de documentos, es una alternativa pese a las condiciones, lo importantes es tener un techo y comida para sobrevivir; y finalmente la idea de una mejor situación económica.

El servicio doméstico carece de reconocimiento laboral y legal, y no es valorado por la sociedad misma, lo que dificulta su cumplimiento.

En México el intento de modificar el régimen de las empleadas del hogar desde 1992, ha sido de enorme importancia y un gran paso para nosotras, pero simplemente una buena propuesta a quienes se la hemos presentado, porque no se ha tenido una respuesta gubernamental satisfactoria a nuestra demanda como sector para mejorar nuestras condiciones. Es preocupante para nosotras las declaraciones que ha hecho el secretario del Trabajo y Previsión Social, señor Carlos Abascal Carranza sobre el papel de las mujeres, cuando la lucha de ellas ha sido fundamental para el avance y desarrollo de nuestro país, lo que hace es remarcar la discriminación en contra de ellas, pero más grave es mandar a las mujeres a cuidar su hogar y al cuidado de los hijos, me imagino que valora mucho este trabajo, y por lo mismo su lucha debe ser porque este trabajo sea reconocido como una actividad productiva para el desarrollo del país, y este trabajo realizado por las empleadas del hogar sea reglamentado.

Pero en su propuesta de reforma laboral se ha olvidado de este sector que constantemente enfrenta violaciones a sus derechos laborales, al no tomar en cuenta precisamente el Capítulo XIII de la Ley Federal del Trabajo en lo referente a las empleadas del hogar, mismo que es contradictorio a los principios constitucionales.

Ante estas condiciones nuestras demandas como empleadas domésticas son:

• Salario digno y justo.

• Jornada laboral de 8 horas.

• Seguridad social.

• Jubilación.

• Vacaciones.

• Día de descanso obligatorio.

• Aguinaldo.

• Días feriados por la Ley.

• Contrato de trabajo escrito.

• Pago de indemnización.

• Reformas al capítulo XIII de la Ley Federal del Trabajo.

• No más nombres despectivos, somos empleadas del hogar.

• Habitación cómoda e higiénica para las empleadas del hogar de planta.

• Alimentación sana y nutritiva, además de ser de la misma calidad y cantidad de la destinada al consumo de los empleadores.

• Proporcionar los implementos, insumos y materiales de trabajo necesarios para el desempeño de las labores.

• El empleador debe garantizar en el lugar y durante el tiempo en que le sea prestados los servicios la seguridad e integridad física, emocional y psicológica de la empleada del hogar.

• Los empleadores deben otorgar tiempo necesario para la instrucción de las empleadas del hogar además de contribuir económicamente para su capacitación.

* Integrante del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar. Ponencia presentada en el Foro “Los Desafíos de las Trabajadoras ante la Reforma Laboral”, Cámara de Diputados, 27 de marzo, 2003.

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