No. 22
(abril-junio
de 2003)

 

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Feminismo posible. Una Agenda para la equidad y la diferencia en la legislatura mexicana

Elsa Conde

Candidata plurinominal por el partido México Posible

En memoria de Lorena Gallegos

Durante las últimas tres décadas del siglo XX las feministas mexicanas fuimos partícipes de un movimiento plural y diverso —no exento de conflictos—, a partir del cual generamos una rica tradición de conocimientos sobre nuestra condición como mujeres. Diversas fueron también las estrategias que surgieron desde nuestro movimiento para tratar de incidir en los asuntos de la nación y sobre todo en aquellos asuntos que impactan directamente la vida de las mujeres. Desde la década de los 80', pero sobre todo en los 90's se intensificó nuestra participación en el espacio de lo público: en asociaciones civiles, en la academia, en instituciones políticas y de gobierno. En la nostalgia quedaron los pequeños grupos de conciencia que fueron el recurso más importante de reflexión y organización de las feministas en la década de los 70. De la misma manera se institucionalizó la perspectiva de género, como una herramienta teórica-metodológica para reflexionar y transformar las relaciones entre los géneros.

En este periodo elaboramos, desde diversos espacios organizativos, propuestas legislativas y de política publica bien documentadas y pensadas para llevarlas al parlamento, a los gobiernos y al ámbito internacional. Muchas de nuestras propuestas han sido “integradas” a los planes gubernamentales o a la agenda de los partidos, incluso a la agenda de los congresos. Desde 1991, cada tres años, las mujeres organizadas asistimos al ritual electoral y hemos convocado a los partidos políticos para que retomen en sus agendas nuestras demandas y les hemos propuesto a valiosas mujeres del movimiento como candidatas a puestos de elección popular. Algunas compañeras nuestras han llegado a la cámara y se han tenido logros significativos, como la aprobación de la Ley para prevenir y sancionar la violencia intra familiar en 1997, y la llamada Ley de Cuotas recién aprobada en el 2002.

Sin embargo, las mujeres no hemos aumentado significativamente nuestra presencia en la cámara ni en los congresos locales. El promedio de participación de mujeres en la Cámara a partir de las últimas cuatro elecciones es del 13.1% y, el porcentaje de participación en los municipios continua siendo apenas del 4%. México ocupa el lugar número 41 en el mundo en la participación que las mujeres tenemos en el ámbito legislativo, por debajo de países como Costa Rica, Argentina, Cuba y Nicaragua. En el ámbito jurídico persisten leyes que nos discriminan y las mujeres mexicanas seguimos sin garantizar nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Si revisamos los datos proporcionados por el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad y hacemos un balance de la LVIII Legislatura podemos tener un panorama de los incipientes avances que en materia legislativa se tuvieron al cabo del cierre de sesiones en la cámara. Este panorama se repite cada tres años, y la LVIII legislatura no fue la excepción.

En el periodo comprendido entre septiembre del 2000 y abril del 2003, se presentaron al pleno de la Cámara 45 iniciativas de ley —no todas en beneficio de las mujeres— pues entre ellas se presentó una iniciativa del PAN en diciembre del 2002 para modificar la constitución y garantizar el derecho a la vida desde el primer instante de su existencia. Esta iniciativa es contraria a los derechos de las mujeres porque dejaría sin posibilidad de ejercer las causales que actualmente permiten a una mujer abortar cuando el embarazo es producto de una violación y cuando se encuentra en peligro de muerte.

De las 45 iniciativas relacionadas con las mujeres que se presentaron en la LVIII legislatura, seis fueron aprobadas:

• La que aumenta de 27 a 40 las comisiones ordinarias en la Cámara, creando entre ellas a la Comisión de Equidad y Género con carácter de ordinaria.

• La iniciativa a través de la cual se crea el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

• La Ley Federal de Entidades Paraestatales en conexión con la creación de Imujeres

• La que reforma y adiciona al Código Penal Federal en materia de pornografía infantil.

• La que reforma al Código Penal Federal en materia de mujeres y delitos contra la salud.

• La que reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en materia de cuotas de género electorales.

En la congeladora quedaron iniciativas en materia de: hostigamiento sexual, paternidad responsable, igualdad laboral, VIH-SIDA, trabajo doméstico, seguro de maternidad, presupuesto para programas dirigidos a mujeres, violencia familiar, jefas de familia, madres solteras, homicidios de mujeres en Ciudad Juárez, guarderías, prevención del cáncer de mama, salud reproductiva y pensiones alimenticias. Es decir, no fueron prioridad para los diputados de la LVIII legislatura, los temas relacionados directamente con la vida las mujeres.

En este contexto de balance continuo del movimiento y de búsqueda de estrategias más eficaces para dar curso a las demandas históricas del feminismo, un grupo de mujeres provenientes de organizaciones de mujeres y de Diversa: Agrupación Política Nacional Feminista iniciamos una aventura que parecía empresa imposible: crear un partido político con una visión feminista de la política articulada a otras corrientes de pensamiento como el ambientalismo, los derechos humanos y la socialdemocracia.

En México Posible reivindicamos al feminismo como una concepción del mundo, como una forma de pensamiento social y como un proyecto político a través del cual se trata de revertir la desigualdad y discriminación que persiste en la vida de las mujeres.

Nos proponemos contribuir a erradicar el sexismo y el machismo a través de políticas dirigidas a superar la discriminación y generando espacios de reflexión y conocimiento sobre la diferencia sexual.

Las mujeres feministas que decidimos participar en la fundación de México Posible, lo hicimos convencidas de que en el proceso democrático y de pluralidad que vive el país, era necesario contar con una opción partidaria que funcione como un instrumento ciudadano y que coloque las causas que no han sido prioridad para los demás partidos políticos, como son las causas de las mujeres. Nuestro compromiso para los próximos diez años es impulsar la siguiente agenda:

• Erradicar la discriminación de género para garantizar la ciudadanía plena de las mujeres. Esto significa trabajar en iniciativas que consideren la situación específica de vida de las mujeres: trabajadoras, migrantes, indígenas, lesbianas, reclusas, jefas de familia, madres adolescentes, jóvenes, niñas, adultas mayores.

• Erradicar la violencia contra las mujeres para garantizar su seguridad, integridad y dignidad.

• Erradicar la discriminación laboral, el acoso sexual y equilibrar las responsabilidades en el ámbito familiar. Aquí consideramos temas tan importantes como: salario equitativo, remuneración del trabajo doméstico, socialización del cuidado y crianza de las hijas e hijos.

• Garantizar a las mujeres una maternidad sin riesgos y con seguridad social. Los temas contenidos en esta propuesta son: anticonceptivos —incluida la anticoncepción de emergencia y el uso del condón—, guarderías, prevención del cáncer de mama y cérvico uterino, prevención del VIH-SIDA, prevención de la mortalidad infantil, atención obligatoria del estado al embarazo y al parto, no despido por embarazo, paternidad responsable y educación para el ejercicio de una sexualidad plena.

• Maternidad libre y voluntaria. Garantizar el artículo 4to constitucional despenalizando el aborto.

• El derecho a una diversidad sexual visible. Implicaría no sólo trabajar en el reconocimiento de las orientaciones sexuales sino también en prevenir los crímenes por odio que se comenten en contra de homosexuales y lesbianas.

• Presupuestos sensibles al género. Promoveremos las medidas necesarias para incluir en el presupuesto de la federación recursos etiquetados para políticas publicas en beneficio de las mujeres.

• Fortalecer la autonomía y garantizar los presupuestos de los mecanismos de la mujer.

• Por una cultura de la equidad y un disfrute equitativo de la cultura. Para garantizar la pluralidad y diversidad en nuestro país, es necesario promover políticas que privilegien la libertad de expresión, que fomenten la cultura y que promuevan valores como la libertad, la dignidad, la igualdad, la ciudadanía y el interés público.

• Fomentar la democracia paritaria en nuestro país, en todos los ámbitos de participación de las mujeres para garantizar un ejercicio equitativo en la toma de decisiones.

• Garantizar que los tres poderes de la unión establezcan mecanismos de rendición de cuentas a la ciudadanía. Además de la que tienen los partidos políticos en el mismo sentido.

• Difundir y dar cumplimiento a los compromisos internacionales signados por México. Nos referimos a la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, Belem Do Pará, Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo y la Conferencia Mundial de las Mujeres.

¿Cómo hacer la diferencia en la Cámara y lograr en diez años un cambio radical y sustantivo en la vida de las mujeres? El reto es importante. Las mujeres solas con nuestro partido no podremos lograrlo, por más visión feminista y voluntad que tengamos. Hasta ahora las mujeres que han actuado dentro del congreso en complicidad con el movimiento y estableciendo claros acuerdos para legislar por la equidad y contra la discriminación han demostrado lo que podemos lograr si pactamos entre nosotras. La ley para prevenir y sancionar la violencia intra familiar es un ejemplo, otro es la recién aprobada Ley de cuotas.

Dentro del congreso, las feministas deberemos actuar como una minoría activa pues las acciones previsibles para dilatar e impedir la discusión de nuestros temas es un hecho que tendremos que enfrentar con tenacidad, inteligencia, voluntad política y, sobre todo, dispuestas al acuerdo entre nosotras.

México Posible, propone que legislemos poniendo énfasis en el merito de la propuesta y no en el quién elabora la propuesta. Seamos cómplices para la equidad y el respeto a la diferencia y llevemos la radicalidad de la propuesta feminista a San Lazaro.

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Edición:
Ana María Hernández.

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