No. 20
(julio-septiembre
de 2002)

 

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Presentación del libro: Los cautiverios de las mujeres

Marcela Lagarde*

Volver sobre el libro después de tanto tiempo exigiría casi casi rehacerlo. He aprendido muchas cosas porque en el fin de siglo el feminismo ha avanzado de manera compleja, profunda y abarcadora. La filosofía política se ha beneficiado de los enormes aportes de las acciones y alternativas generadas e impulsadas en todo el mundo por los movimientos feministas y de mujeres tanto civiles como institucionales. No es exagerado pensar que nosotras las de entonces ya no somos las mismas.

Con todo, es evidente que a pesar de los avances, estos se muestran reducidos, discontinuos, ambivalentes. Cada avance produce reacciones de resistencia y rechazo, cada ámbito nuevo o ya existente se abre al debate y el cambio, y se torna en un nuevo piso de disputa, regateo, y reposicionamiento.

Los avances de las mujeres, sobre todo, los que tienen una marca trastocadora de género atentan contra la materia de este libro, que no es sino la opresión de género a la que estamos sometidas todas las mujeres por el sólo hecho de serlo. Ninguna se salva. Cada transformación al renovar, conserva algo del mundo que queremos dejar atrás y además encuentra formas actualizadas de rechazo o negación.

Nuevos discursos presentan como deseables, experiencias y modos de ser que buscan seducir y reatrapar a las mujeres en redes cosificadoras. Y acciones políticas regresivas y violencia misógina se ciernen sobre mujeres que apenas hace unas horas, avanzaban.

Si no hubiese opresión de género, no habría necesidad de acciones específicas para eliminar la violencia contra las mujeres, no serían necesarias las miles de actividades cotidianas para eliminar la exclusión, la discriminación, la marginación y la explotación sexual, laboral, educativa, académica y científica, alimenticia, sanitaria y de calidad de vida, así como jurídica, política y religiosa de las mujeres.

Si la opresión de género no fuese marca vital, no estaríamos afanadas en construir el poderío de las mujeres, el empoderamiento de cada una para salir adelante, afianzar los avances colectivos, y desmontar las causas y los mecanismos de reproducción de la supremacía de género de los hombres y de su marca en el mundo.

Si la opresión de género no estuviera articulada a la organización económico-social, jurídico-política y cultural del mundo con su sentido excluyente, expropiatorio explotador y depredador, los movimientos de mujeres y feministas no nos ocuparíamos de desmontar con una perspectiva de género, los mecanismos y las relaciones enajenantes entre pueblos, clases, castas, etnias y feligresas variadas.

La opresión de género está activa en el mundo. A pesar de nuestros logros la vida de cada contemporánea sucede en condiciones históricas de hegemonía patriarcal. Las maneras de vivir de los hombres y de realizar sus identidades, los acontecimientos y los hechos que caracterizan al mundo actual tienen una evidente impronta patriarcal.

Por eso Los cautiverios de las mujeres es vigente como esfuerzo por teorizar y aproximarme a la opresión de las mujeres madresposas, monjas, putas, presas y locas, todas ellas referencias simbólicas de estereotipos sociales y culturales que sintetizan las normas paradigmáticas de género que marcan la relación entra la sexualidad y el dominio patriarcal de la existencia de las mujeres.

Y, también es evidente que las mueres hemos amasado visiones solidarias y justas sobre el mundo que queremos, la existencia que anhelamos.

Las mujeres hemos renovado la vida y somos protagonistas inaugurales de un gran cambio civilizatorio. Nuestras sexualidades son diversas y para muchas mujeres la sexualidad es cada vez más dimensión de goce, placer y autoafirmación espacio de construcción de poderes positivos para la vida.

Las mujeres participamos de —tal manera en el mundo, que grandes extensiones de la economía y territorios de la sociedad están sostenidas por mujeres generadores de tejido y vida social indispensables para la calidad de la vida, tanto como de productos, trabajo y dinero, fundamentales para la acumulación del capital.

Uno de los signos de estos tiempos es la feminización de la economía formal e informal que ha cambiado las concepciones sobre el trabajo, la producción y la reproducción social y económica, el salario y la relación capital-trabajo. Otro signo es la feminización de la vida pública sin la requerida mixtura equitativa.

Desde la óptica de género la democracia y el desarrollo han sido sometidos a la critica de quienes excluidas, marginadas o posicionadas en desventaja, nos esforzamos por construir aquí y ahora una gran alternativa de democracia y desarrollo inéditos, capaces de acoger a mujeres y hombres en igualdad y con libertad y de potenciar recursos y bienes en pro de cada quien.

Democracia y desarrollo que permitan además, resolver con justicia las necesidades vitales de la mayoría. La ciudadanía de las mujeres basada en la construcción individual y colectiva de los derechos humanos de las mujeres concentra la definición identitaria que hemos creado a lo largo de tres siglos para las mujeres del Siglo XXI. Somos modernas, criticas de la modernidad.

El siglo XX ha sido el espacio histórico de la gran confrontación entre las acciones por eliminar la opresión de las mujeres a través de nuestra participación definida por el adelanto de género, y las resistencias que buscan obstaculizar la equidad de género e impedir la materialización de derechos y libertades Esta colisión ha sucedido en la sociedad, en el Estado, en las instituciones del macro mundo y en los pequeños espacios de la casa, el trabajo, la iglesia, el partido político, la organización social y la plaza pública de cada quien.

Cada mujer contemporánea ha sido el ubis de esta colisión, de sus contradicciones Y conflictos y de la resolución de lo posible. Al encontrar obstáculos para realizar nuestros deseos o, al movernos en su consecución las mujeres nos transformamos y obligamos a que sobrevinieran cambios en convivencia privada y pública, en las relaciones familiares y conyugales, que han impactado los modos de vida domésticos y comunitarios.

Mujeres diversas y movimientos sociales y políticos con sentido feminista trastocamos valores y nociones sobre la libertad, el poder y lo político, el amor y la sexualidad, la religiosidad y las creencias. Desde luego, contribuimos a la crisis de las hegemónicas sociales y políticas, ideológicas y científicas y a la invención de alternativas, posicionadas en principios críticos trastocadores del mundo y producimos una conmoción social y cultural de gran aliento. Benéfica para todos. Se trata de una silenciosa y trascendente revolución de la vida cotidiana.

Los procesos de vida de cada mujer y de millones han sido el asiento de esta orfebrería. Nuestras teorías y los conocimientos ilustrados y académicos o pragmáticos, los surgidos del activismo y de las experiencias de vida, fundamentan un modo diferente de -conocer el mundo, a los otros y a nosotras mismas.

Espero que mi libro, que ya es de dos siglos gracias a sus lectoras, siga permitiendo que “nos caiga uno que otro veinte” sobre nuestros cautiverios personales y colectivos, y nos permita afirmar anhelos libertarlos porque, del otro lado de los cautiverios están las libertades y el poderío para la realización de nuestro deseo de ser humanas con plenitud.

* Extracto de la ponencia presentada con motivo de la presentación del libro Los cautiverios de las mujeres de Marcela Lagarde en su cuarta edición.

 

IMAGINA

Con esta publicación el Centro de Apoyo a la Mujer “Griselda Alvarez” A.C. (CAM) inicia una nueva tarea: conocer, investigar, reflexionar, difundir. A lo largo de dieciocho años, como organismo precursor contra la violencia de género, el CAM ha incidido de manera sustantiva en comportamientos familiares y sociales, así como en políticas públicas reflejadas en cambios legislativos y en la creación o fortalecimiento de nuevas leyes y organismos que velan y resguardan los derechos de las mujeres frente a una realidad don de atávicas conductas no les permiten una realización justa y equitativa.

Coordinación Editorial: Clementina Nava. Dirección; CAM Alvaro Obregón 232 Col. Centro C:P: 28000 Colima, Col., México. Telefono y fax: (01-312) 312-95-99 y 313-63-63. Correo electrónico: camcolim@volcan.ucol.mx

 

Mujeres: Empoderamiento y Justicia Económica. Reflexiones de la experiencia en Latinoamérica y el Caribe. Editado por Liliana de Pauli. Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) 2002.

“Las demandas por lograr la justicia económica, que fueron expresadas por vez primera durante la Primera Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en México en 1975, alcanzaron su crescendo en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing en 1995, ocasión que unió a las mujeres del norte y del sur para protestar por el impacto que la globalización había tenido en sus vidas. Ese mismo año, la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social en Copenhague reunió a mujeres y hombres que demandaban de los gobiernos establecer el desarrollo humano como el objetivo primordial del proceso de globalización. En junio del año 2000, las naciones se reunieron para evaluar el progreso logrado en el cumplimiento de los compromisos adquiridos en Beijing que, junto con los de Copenhague, representa una oportunidad para que el mundo enlace los objetivos de la justicia económica y la erradicación de la pobreza con aquellos que apuntan al empoderamiento de la mujer.”

“Las mujeres se han organizado en toda América Latina y el Caribe, para reclamar sus derechos económicos y colocar que las agendas del desarrollo nacionales e internacionales. Los artículos que se presentan en este libro hablan sobre algunas de las estrategias que als mujeres han utilizado con el fin de aprovechar las oportunidades y reducir al máximo los impactos negativos de la creciente economía global.”

 

La Cuerda, Una mirada feminista de la realidad

Publicación de la Asociación la Cuerda, colectivo de feministas democráticas de Guatemala. Su primer número se distribuyó el 8 de marzo de 1998, Día Internacional de las Mujeres. Único medio feminista de difusión masiva en Guatemala, distribuyen 20 mil ejemplares, surgió con el fin de exponer las realidades de las guatemaltecas, sensibilizando a la población a fin de que las situaciones, necesidades y demandas de ellas sean colocadas en la agenda política pública. Mediante la promoción del feminismo y propuestas orientadas a democratizar las relaciones públicas y privadas entre los sexos, se ha propuesto ayudar a transformar arraigadas normas, actitudes y prácticas culturales, sociales y políticas que son los ejes de la discriminación y exclusión de las mujeres. Como medio de comunicación, se oponen a todos los tipos de exclusión e injusticia; al autoritarismo y a los múltiples disfraces del fundamentalismo; al sexismo y la violencia; al racismo, el militarismo y la impunidad.

 

Muriel, Josefina. Cultura Femenina Novohispana, Ediciones UNAM, México, 2000.

El presente libro es producto de las muchas preguntas relativas a la cultura femenina durante la época en que México era la Nueva España. El desconocimiento del tema ha llevado a su autora a conocer y divulgar esa importante área de la cultura mexicana: el papael de las mujeres como partícipes activas desde 1521 hasta 1821.

El desempeño femenino durante la Colonia fue decisivo para la transmisión de los valores y principios culturales que conformaron el mundo novohispano, algunos de los cuales se preservan hasta nuestros días.

La obra —convertida ya en un libro clásico del tema—, representa una valiosa aportación a la historia nacional mexicana, al exponer el pensamiento femenino del México virreinal. Este legado es una invitación para adentrarnos a muchos estudios que están aún por escribirse.

 

Fe, María, coordinadora, Otramente: lectura y escritura feminista, Lengua y Estudios Literarios, PUEG/FFyL, Editorial FCE/UNAM, México, 1999.

La participación de la mujer en los ámbitos social, polítco y cultura, en la investigación y la docencia, resulta actualmente tan cotidiana como notable. Prueba de ello es esta antología de ensayo cuyo principal objetivo es promover la discusión en torno a la crítica literaria feminista y la especificidad de la escritura femenina. No resulta ocioso añadir que algunos de los textos más radicales de la literatura contemporánea se deben a la pluma de escritoras como Virginia Woolf o Simone de Beauvoir, trabajos que las autoras reunidas en este volumen han sabido discernir y valorar en su justa medida.

Ambiciosos en sus propuestas y dispuestos a enriquecer el debate sobre las diversas tendencias críticas, los ensayos aquí reunidos cuestionan aspectos como la relación de cada sujeto —escritor, lector— con el poder, el lenguaje y el significado; atienden minuciosamente los discursos y las teorías literarias desarrollados con rigor en el mac erfenia e emiisay resaltan, además, los vínculos entre textualidad y sexualidad, género y cultura, identidad y poder.

La crítica literaria estrictamente hecha por mujeres ha tenido un desarrollo paralelo al feminismo, y así como dentro de éste existen diversas corrientes, también hay múltiples discursos en la teoría y en el ejercicio crítico que se expresa en el presente libro. La pluralidad —en voces y actitudes— hace aún más vasta la reflexión que permite establecer los mecanismo necesarios para luchar por un espacio sexual, textual, corporal y político —objeto fundamental de esta investigación—, donde todos y todas puedan concebir la noción de identidad de manera distinta.

 

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Directora:
Josefina Chávez

Edición:
Ana María Hernández.

Comité Editorial:
Fanny D'Argence, Rocío Duque, Liz Maier,Sylvia Marcos, Marcela Lagarde, Sara Lovera, Nellys Palomo.