No. 18
(enero-marzo
de 2002)

 

<< Índice de artículos

Otro mundo es posible

Pronunciamiento Social de Monterrey

Organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, populares, ambientalistas, de mujeres, de jóvenes, de niños, de derechos humanos de México y de distintos países del mundo, nos hemos reunido en la Asamblea Social Otro Mundo es Posible del 18 al 22 de marzo en esta ciudad de Monterrey para hacer oír la voz de la sociedad excluida frente a la Conferencia Internacional para la Financiación del Desarrollo convocada por la ONU. Nos hemos reunido aquí, sobre todo, para hacer patente nuestro rechazo a la globalización neoliberal que han impulsado por años los países que integran el Grupo de los Siete e instancias multilaterales como el FMI, la OMC y el Banco Mundial, responsables de un orden económico impuesto a todo el planeta con consecuencias devastadoras, globalizando la miseria, la injusticia, las desigualdades y la degradación ambiental. Nos hemos dado cita aquí en particular, para manifestar nuestro rechazo al intento de avanzar en una mayor integración subordinada de México a los Estados Unidos con motivo de la entrevista entre Vicente Fox y George Bush.

La ONU ha convocado a una conferencia para discutir un documento, el llamado Consenso de Monterrey, al que no se le puede cambiar ni una coma y que ha sido consensado no a partir de las necesidades de los países pobres, sino de los intereses, limitaciones y condicionamientos de los países ricos y de los mismos organismos que se encargan de globalizar la miseria todos los días. Se trata de un ejercicio de simulación, de un escenario montado para recuperar un poco de legitimidad para un modelo económico que lo último que busca es combatir las causas de la pobreza.

El Consenso de Monterrey es un documento lleno de buenas intenciones, sin compromisos, medidas o mecanismos reales para avanzar en el desarrollo. Ahora resulta que los pobres y los ricos son igualmente corresponsables y se pretende utilizar la corrupción como pretexto para no destinar recursos. La Asistencia Oficial del Desarrollo se reduce a la discusión de cuántas migajas más para los pobres pueden derivarse de los ingresos de los países ricos, ingresos que han sido extraídos en gran medida de la apertura indiscriminada de los países en desarrollo. Como lo sabemos perfectamente los mexicanos, programas como el Progresa, sólo que ahora a escala global, no pueden tener resultados, pues no modifican la política económica que causa la pobreza. El Consenso de Monterrey mantiene los principales paradigmas del neoliberalismo: más libre comercio, más inversión indiscriminada como palancas de un crecimiento que sólo consigue polarizar aún más al mundo.

México es un buen ejemplo de los resultados de ese modelo. Desde la entrada del TLC México ha recibido 80,207 mil millones de dólares de inversión extranjera, ha quintuplicado su comercio exterior y sin embargo durante todo el periodo neoliberal su crecimiento ha sido cercano a cero, tiene un déficit de 40% en la generación de empleo, déficit comercial y setenta millones de pobres.

No conformes con el desastre social que ha representado el TLCAN Estados Unidos y el resto de los gobiernos del hemisferio pretenden ampliar este modelo a todo para tener el continente por medio de la creación del Área de Libre Comercio de las Américas. El Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y el Plan Dignidad son parte del proyecto neocolonialista y de hegemonía estadounidense para consolidar sus áreas de dominación económica, política y militar en el continente.

Los poderosos pretenden extender su dominio por encima de los pueblos y sus culturas. Para ello entiende como indispensable homogeneizar a las naciones. El objetivo es que los pueblos todos se conviertan en un solo gran mercado del cual puedan extraer lo necesario para la reproducción del sistema. Por esto la necesidad de acabar con las culturas y sus pueblos mediante la incorporación subordinada de todos en el mismo modelo de desarrollo. Los pueblos se convierten en prescindibles. África es un ejemplo dramático.

Los pueblos indios de América están en mayor peligro que nunca. No es casual que el corredor del Plan Puebla Panamá coincida de manera tan exacta a los asentamientos de los pueblos indígenas. Ahí está gran parte de los recursos naturales más codiciados por los poderosos y un ejemplo intolerable de rebeldía.

El capital no ve a largo plazo, sólo piensa y lucha por las ganancias inmediatas. Por esto la conservación del medio ambiente no es una prioridad para ellos. Si el costo del desarrollo implica la destrucción de bosques, la contaminación de mares y ríos y la ruptura de la biosfera, es algo que no les importa. El cálculo oficial internacional del costo total de deterioro y degradación ambiental en México es de un 10% del PIB en promedio durante los años del TLC.

Las privatizaciones se extienden ahora hacia la energía, la educación, la salud, la seguridad social y hasta el agua, la biodiversidad, los productos agrícolas a través de los transgénicos, sin considerar las necesidades e intereses sociales de los pueblos y de las naciones.

La opresión contra las mujeres se ha agudizado y ha adquirido nuevas manifestaciones, y ante ello, las mujeres han continuado dando una lucha sin cuartel por defender sus derechos y por equiparar la justicia para todos y todas y por el derecho a decidir sobre sus cuerpos, el ejercicio de los derechos plenos entre ellos a una vida sin violencia. Aún así el camino todavía es largo. La aceptación sin cortapisa de la diversidad sexual, lo mismo que la diversidad en todos los aspectos de la vida es una lucha que no ha terminado.

Esta conferencia de la ONU está legitimando, cobijando y promoviendo un modelo económico del que conocemos las consecuencias. La ONU se está prestando incluso a ataques como el que se pretende perpetrar en Chiapas con el desalojo de comunidades zapatistas en los Montes Azules con el pretexto de proteger la biodiversidad. Cada vez más, la ONU se convierte en un instrumento de los intereses del G7 y en particular de los Estados Unidos. Esto se ha venido traduciendo ya en el cobijo de la política guerrerista norteamericana y sus aliados con el pretexto del combate al terrorismo.

A partir del 11 de septiembre la globalización ha pasado a una nueva y más peligrosa fase, la que el Dr. Pablo González Casanova ha calificado de neoliberalismo de guerra. Es verdaderamente insultante que la conferencia de la ONU pase por alto que mientras Estados Unidos regatea su caritativa ayuda destinándole 5 mil millones de dólares, su presupuesto de guerra es de 48 mil millones.

Las guerras genocidas en Afganistán, Palestina y Colombia son parte de esta campaña, sumando víctimas de guerra a las víctimas del hambre.

Frente a la voracidad del poder, los pueblos del mundo no hemos permanecido impasibles. Esto nos demuestra que OTRO MUNDO ES POSIBLE. Desde siempre y más en los últimos años en todos los rincones del mundo hay resistencia, defensa y creación de alternativas. Desde la construcción de redes, coordinaciones continentales y mundiales y las manifestaciones de Seattle se avanza en la globalización de las alternativas y la esperanza. Las luchas por la tierra, el agua, contra las privatizaciones, por los derechos y la cultura indígena, por los derechos al trabajo, la educación, la equidad entre los géneros y el respeto a la diversidad, por el medio ambiente y la recuperación de nuestros recursos naturales. Llamamos a sumarse a la campaña continental contra el ALCA, a derrotar el Plan Puebla Panamá, a rechazar un TLC plus, y a seguir luchando contra el bloqueo a Cuba.

En cada cumbre, en cada reunión de los organismos multinacionales está presente nuestra voz. Se avanza en la coordinación de las luchas que den respuesta a la barbarie del poder.

Esta es nuestra tarea: avanzar en nuestra coordinación, ir a todos nuestros lugares a ser portavoz de la esperanza:

Frente a nuestro enemigo común a avanzar en nuestra Unidad.

Seamos la voz de esta humanidad que está dispuesta a enfrentar la muerte, la guerra y el hambre con vida y justicia.

Ser voz de la dignidad es nuestra tarea, llevar nuestra palabra a la conciencia de los hombres y mujeres es nuestra lucha por el futuro.

Así y sólo así

OTRO MUNDO SERÁ POSIBLE.

 

<< Índice de artículos

Directora:
Josefina Chávez

Edición:
Ana María Hernández.

Comité Editorial:
Fanny D'Argence, Rocío Duque, Liz Maier,Sylvia Marcos, Marcela Lagarde, Sara Lovera, Nellys Palomo.