No. 18
(enero-marzo
de 2002)

 

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Foro global: financiamiento para el derecho al desarrollo sustentable con equidad

Monterrey, 16 de marzo de 2002

Como mujeres de redes de organizaciones de América Latina, EXPRESAMOS que:

El modelo neoliberal y las políticas diseñadas por los organismos multilaterales con un enfoque esencialmente financiero-monetario han sido devastadores para el ejercicio de los derechos humanos y la calidad de vida de las mujeres y hombres en nuestros países.

Este modelo obstaculiza el ejercicio de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de nuestros pueblos, profundizando la magnitud e intensidad de la pobreza; cada vez más personas están excluidas del acceso a empleos dignos, a recursos productivos, a la salud, a la educación, a la vivienda y la soberanía alimentaria. Las mujeres indígenas de nuestros pueblos han sufrido con mayor rigor los efectos de este modelo.

La creciente mercantilización de los bienes públicos comunes, de los servicios básicos, de los medios de vida y de la vida misma, han trasladado la responsabilidad de la reproducción social desde el Estado hacia la sociedad, con una mayor carga sobre las espaldas de las mujeres. El modelo neoliberal ha incrementado la violencia en contra de las mujeres en las casas, en el trabajo y en la calle; ha desarrollado nuevas formas de control sobre nuestros cuerpos.

No puede haber desarrollo sostenible en nuestros países con las condicionalidades impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales (IFIS) para organizar la economía y la sociedad en función del mercado y de los intereses del capital internacional, en contra de nuestras propias necesidades y prioridades. El libre comercio y la inversión extranjera directa que se pretenden profundizar obstaculizan nuestro desarrollo, incrementan la exclusión y violan nuestra soberanía.

El Consenso de Monterrey, lejos de proponer un cambio sustancial en el enfoque de las políticas, se orienta a profundizar el modelo neoliberal y la globalización excluyente para crear un mundo más seguro (en lo económico y político) para las acciones expropiadoras del capital internacional.

Los gobiernos se han sumado al proceso de la Conferencia de Financiación para el Desarrollo sin el aval de nuestros pueblos, lo que cuestiona la legitimidad del consenso que se pretende suscribir.

Por todo lo anterior:

Expresamos nuestro rechazo al modelo neoliberal, a la cultura de la guerra y a todas las formas de violencia y empobrecimiento de las mujeres.

CUESTIONAMOS el Consenso de Monterrey y llamamos a la responsabilidad de los gobiernos para responder a la agenda de prioridades nacionales que reclaman nuestros pueblos. El Desarrollo que queremos debe asentarse en la generación de riqueza; la construcción de la igualdad entre hombres, mujeres, la preservación del medio ambiente; el respeto de los derechos económicos, sociales, culturales, laborales y políticos; la igualdad y solidaridad entre los pueblos. Buscamos que se elimine la pobreza y los mecanismos que la generan, así como asegurar una distribución equitativa de la riqueza mundial y nacional.

CONSIDERAMOS que la reparación de la deuda histórica, por los costos sociales y ambientales generados, debe concretarse en: a) la condonación de la deuda de los países pobres y la sustitución de este mecanismo por la Ayuda Oficial al Desarrollo para el financiamiento sin condicionalidad, y, b) el arbitraje imparcial, justo y transparente de la deuda pública para el resto de los países con procesos democráticos en los que participemos las mujeres y los pueblos indígenas.

EXIGIMOS a los países ricos cumplir en el corto plazo con los desembolsos del 0.7% de su PIB, destinados a la Asistencia Oficial al Desarrollo.

PLANTEAMOS la urgencia de establecer un impuesto a las transacciones financieras internacionales, subiendo el porcentaje en tiempos de crisis, —particularmente para los de origen especulativo— y, también como un medio de regulación de los flujos de capital internacional.

CONSIDERAMOS esencial el vincular y subordinar a las instituciones financieras internacionales y a la Organización Mundial del Comercio a la Organización de las Naciones Unidas, transformada radicalmente, garantizando la democratización de las mismas, así como la transparencia y la participación ciudadana.

DEMANDAMOS la eliminación de la asignación de recursos para las guerras o confrontaciones bélicas.

Como latinoamericanas, RECHAZAMOS el ALCA, el Plan Puebla Panamá y el Plan Colombia, porque se dirigen a consolidar un orden internacional expropiador de nuestras riquezas, el bienestar e identidad de nuestros pueblos y la soberanía nacional.

Campaña Multilaterales en la Mira de las Mujeres

Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía (Remte)

Marcha Mundial de las Mujeres (América Latina)

Enlace Continental de Mujeres Indígenas

Coordinadora Nacional de Organismos Civiles

Por Un Milenio Feminista, México

Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población, México

Red de Promotoras y Asesoras Rurales, México

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Directora:
Josefina Chávez

Edición:
Ana María Hernández.

Comité Editorial:
Fanny D'Argence, Rocío Duque, Liz Maier,Sylvia Marcos, Marcela Lagarde, Sara Lovera, Nellys Palomo.