No. 18
(enero-marzo
de 2002)

 

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Declaración presentada al Plenario de la Conferencia Mundial sobre Financiación para el Desarrollo

Foro Global Monterrey, Nuevo León, México

18 de marzo de 2002

El Consenso de Monterrey no ofrece mecanismos para movilizar nuevos recursos financieros para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Por esta razón las organizaciones participantes en el Foro Global Financiación para el Desarrollo Sustentable con Equidad NO somos parte del Consenso de Monterrey. Las organizaciones participantes queremos exponer antes ustedes la declaración que resultó de tres días de trabajo intenso con la participación de 2600 personas, 700 organizaciones provenientes todos los países y regiones del mundo.

Nuestra declaración es una revisión de las políticas neoliberales y los impactos negativos que han resultado en términos económicos, ambientales, culturales y de género tanto en Monterrey como en el resto del mundo.

La Ciudad de Monterrey ha sido presentada como un éxito de la globalización, pero es un buen ejemplo de sus impactos negativos en la gente, particularmente los altos costos sociales de producción de las grandes empresas. Durante estos días hemos oídos testimonios de los niños que mueren de leucemia como resultado de los deshechos tóxicos en el medio ambiente, la explotación sexual, producto de la ambición de obtener ganancias más allá de las condiciones laborales. Particularmente de aquellos trabajadores que alguna vez sirvieron en la Fundidora de Monterrey. Por esta razón hemos rebautizado el Auditorio Coca Cola con el nombre de Acerco Fundidora, un monumento a aquellos que murieron pero también a los que sobrevivieron, se quedaron desempleados y desplazados.

Los testimonios escuchados demuestran la necesidad vital de un cambio profundo en el modelo de desarrollo, estableciendo uno que este regido por los derechos humanos y la protección del medio ambiente, esto es una urgente necesidad. La economía debe de servir a la sociedad para que ésta promueva el potencial humano.

No aprobamos el modelo económico que fue prescrito por el Banco Mundial, el FMI, y la OMC, particularmente por los impactos negativos diferenciados entre hombres y mujeres que el modelo ha tenido. Este mensaje se les dijo directamente tanto al FMI como al Banco Mundial en los debates que tuvimos con ellos. El modelo actual no está impulsando el desarrollo sustentable y con equidad. Hay muy poca evidencia que en este Consenso exista una voluntad de cambio por parte de los Gobiernos aquí presentes.

Nosotros salimos del Foro Global con una serie de propuestas para poder alcanzar un modelo económico alternativo que ponga a la gente en el centro del desarrollo.

Éstas demandas y propuestas son las siguientes:

• La plena realización de los derechos humanos debe ser el objetivo de un nuevo modelo de desarrollo sustentable con equidad, igualdad y justicia.

• Los derechos humanos como están incluidos en los instrumentos de Naciones Unidas y de la OIT deben ser el marco general y el objetivo hacia al cual se dirijan las instituciones y los acuerdos de la gobernabilidad económica. El Banco Mundial, el FMI y la OMC deben rendir cuentas a la Comisión de Derechos Humanos.

• Los impuestos a las transacciones deben ser recolectados como medios para financiar el desarrollo, pero también como un medio para estabilizar el sistema financiero.

• El marco conceptual de cualquier apoyo financiero debe incluir los principios de rendición de cuentas, buena gobernabilidad y la participación inclusiva de la sociedad civil.

• Rechazamos cualquier tipo de condicionalidad a la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), la deuda, y los planes nacionales de desarrollo.

• Las instituciones internacionales de comercio deben reconocer que el comercio y ellas deben ser medios del desarrollo y no fines en si mismas.

• Debe impulsarse una alianza genuina entre los gobiernos en el contexto de los acuerdos bilaterales y multilaterales evitando las relaciones de poder que se ejercen entre los países poderosos y los que no tienen poder.

• Los principios de la transparencia y la rendición de cuentas se deben aplicar en los procesos de toma de decisiones económicas a todos los niveles: local, nacional, regional y global.

Además: movilización de recursos nacionales y ajuste estructural

Exigimos que los Estados conserven su autonomía como precondición para que alcancen su propio desarrollo, pero además que la toma de decisiones económica se democratice hacia el interior de nuestros países de tal forma en que los parlamentos y congresos aprueben las decisiones hasta ahora tomadas por los ministros de economía y comercio de manera confidencial con las instituciones financieras multilaterales. Debe garantizarse, además, que la sociedad civil participe activamente en estos procesos.

Rechazamos la condicionalidad impuesta por las multilaterales y los gobiernos donantes. Exigimos la transparencia y democratización en la toma de decisiones de las multilaterales, así como la rendición de cuentas y la participación ciudadana en las mismas. La equidad de género, los derechos humanos y el desarrollo sustentable no se pueden lograr en la estructura de poder y el marco económico actuales, ni en la alienación de los individuos respecto a los otros y a la tierra misma.

La Movilización de los recursos domésticos no puede estar separada de todos los otros temas de la Conferencia de Financiación para el Desarrollo especialmente de los de deuda. La movilización de recursos financieros debe ser dirigida democrática y participativamente en lo local, nacional e internacional.

Deuda y ajuste estructural

Exigimos cancelación de las deudas de los países del sur.

Dado que se reconoce la co-responsabilidad de los acreedores en el origen de la deuda exigimos el establecimiento de un proceso justo y transparente de arbitraje sobre la deuda externa de los países del sur, que proteja todos los derechos humanos y el medio ambiente contra toda impunidad.

Reclamamos un impuesto a las transacciones cambiarias para destinarlo al financiamiento del desarrollo sustentable con perspectiva de género, el cual beneficie prioritariamente a los pueblos indígenas, negros y a las mujeres, niños y niñas y que también contribuya a financiar los bienes públicos mundiales. Exigimos el cumplimiento inmediato del compromiso del 0.7 % del PIB de los países industrializados para la AOD a fin de cumplir con las metas del Milenio. Es necesario eliminar todo tipo de condicionalidades, tales como la ayuda ligada, así como evaluar la ayuda alimentaria, la cual lacera la capacidad productiva y la soberanía de los países. Demandamos la participación efectiva de la sociedad civil en el diseño y ejecución de los proyectos con la AOD.

Inversión y comercio

La inversión extranjera no ha sido ni será ninguna panacea sino se define que tipo de inversión ayuda al desarrollo y cual lo destruye. Exigimos eliminar las actividades especulativas porque enriquecen a pocos provocando crisis a la humanidad, como la que vive hoy el pueblo argentino. Demandamos que nuestros Estados preserven su capacidad regulatoria de la inversión aceptando sólo la que contribuya al desarrollo de los pueblos, generando empleos dignos. La inversión extranjera no debe desnacionalizar nuestras economías destruyendo el patrimonio y debe tener requisitos de desempeño. Los acuerdos de libre comercio deben subordinar los derechos de las empresas, a las leyes nacionales, respetando la libre movilidad de las personas y no sólo de capitales y mercancías. Demandamos un salario mínimo mundial y el respeto universal de los convenios de la OIT. La inversión de fondos públicos debe ir a obras de bienestar social y no a actividades volátiles como las maquilas que abusan de la gente y del medio ambiente. Se debe invertir en proyectos de pequeños productores, en especial, de mujeres e indígenas.

Demandamos la conservación de recursos biológicos y genéticos. Rechazamos de manera rotunda la introducción de semillas transgénicas porque acaban con la vida. Es necesario revalorar los precios de las materias primas y promover la soberanía alimentaria de los pueblos. Urgen las reformas agrarias integrales con acceso a la tierra e inversión en agriculturas tradicionales.

Demandamos protección de mercados internos y de empresas nacionales estratégicas. Rechazamos la imposición de productos y precios por las transnacionales. Acceso inmediato libre de cuotas y aranceles. Fin al dumping de productos agrícolas hacia los países pobres. Financiamiento para desarrollar la capacidad de comercio. Reglas de comercio más justas y equitativas.

Asuntos sistémicos

Afirmamos que el modelo de desarrollo neoliberal debilita el desarrollo sustentable y con equidad. Además falla en abordar la necesidad de reformar el sistema de gobernabilidad económica global. Los países en desarrollo deben de tener igual acceso a voz y voto en los procesos de establecimiento de los standards y de la toma de decisiones económicas. Los procesos deben asegurar la efectiva participación de las organizaciones de la sociedad civil representando a los diversos sectores, e intereses, incluidas las mujeres, los y las trabajadoras, los pueblos indígenas y rurales. Los esfuerzos para abordar las crisis recurrentes han sido inadecuados y inefectivos. Nosotros demandamos un nuevo sistema global económico y social. Todos los actores interesados deben comprometerse a poner en práctica mecanismos de solución de deuda cuyos principios sean: procesos de toma de decisiones neutrales, protección a las necesidades básicas de los deudores, corresponsabilidad entre los deudores y acreedores, transparencia, rendición de cuentas y participación de la sociedad civil. Los países en desarrollo deben tener el derecho a elegir sus propios sistemas de cambio y de cuentas de capitales. Más aún todos los países deben tener el derecho a desarrollar las políticas que quiten el énfasis en el desarrollo centrado en las exportaciones en favor del crecimiento de la demanda interna y de la integración y la cooperación. Nosotros apoyamos la propuesta de llevar a cabo una Convención de Naciones Unidas contra la corrupción y la transferencia de riqueza adquirida ilegalmente en sus países de origen. Los actores interesados deben comprometerse a aplicar un sistema de recaudación progresiva que genere recursos para el desarrollo.

Para que creamos que tienen voluntad de cambio las instituciones financieras deben mostrarlo con hechos. Ayuden al pueblo Argentino a salir de la crisis que sus políticas han producido sin imponer condiciones.

Finalmente nosotros criticamos la falta de acceso de las ONGs al proceso oficial. A diferencia de pasadas Conferencias en las que pudimos participar activamente. Esto es una seria preocupación por que demuestra una falta de transparencia y de confianza.

Estas son nuestras críticas, demandas y propuestas para poder alcanzar un modelo económico alternativo que ponga a las personas en el centro del desarrollo.

Presentado por Laura Frade

Monterrey, Nuevo León,

16 de marzo del 2002.

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Edición:
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