No. 18
(enero-marzo
de 2002)

 

<< Índice de artículos

Judith Warschawsi. Una mujer de negro

Pauline Terminiere

Judith Warschawski, nacida en 1950 en Estrasburgo (Francia), es asistente social en una residencia para mujeres maltratadas. Desde su llegada a Israel en 1968, participa activamente en los movimientos por la paz que pelean por el reconocimiento de una entidad palestina y contra la creación de asentamientos. Al comienzo de la primera Intifada, se sumó a las Mujeres de Negro, luego a Bath Shalom (Hija de la paz), movimientos políticos que favorecen el diálogo entre mujeres israelíes y palestinas. En 2001, se unió a un grupo de mujeres, Machsom Watch, cuyo objetivo es observar la conducta de la policía y del ejército en los controles entre Israel y Palestina. Presentamos la entrevista que realizó Pauline Terminière para el semanario Rouge de la Liga Comunista Revolucionaria de Francia.

¿Qué es el movimiento de las Mujeres de Negro?

El movimiento de las Mujeres de Negro fue creado en diciembre de 1987 a comienzos de la primera Intifada por algunas mujeres (entre ellas Hagar Roubless, fallecida hace un año), siguiendo el modelo de las Madres de la plaza de Mayo en Argentina. Todos los viernes, las mujeres vestidas de negro (signo de la tragedia de sufren los dos pueblos) muestran una mano negra con el eslogan de “Alto a la ocupación”. El movimiento comenzó en Jerusalén, en la Plaza de Francia rebautizada por las mujeres plaza Hagar y se extendió a todo el país (actualmente cerca de diez plazas y rotondas) y al mundo entero. Hasta la guerra del Golfo, se podían contar más de cien mujeres reunidas cada viernes, luego el movimiento se redujo. Volvió a recuperar fuerzas desde la segunda Intifada. Mujeres que toman conciencia del desastre engendrado por la ocupación, que no quieren permanecer inactivas se han unido al movimiento. Desde hace más de catorce años, gracias a la perseverancia propia de los movimientos de mujeres y a pesar de las fluctuaciones políticas, las reacciones hostiles y a menudo machistas de la gente que pasa, las contramanifestaciones de los grupos de extrema derecha, no hemos dejado de gritar nuestro único eslogan “¡Alto a la ocupación!”.

¿Qué lazos tenéis con el movimiento por la paz en Israel y los movimientos palestinos similares?

Tras los acontecimientos de octubre de 2000 durante los cuales la policía israelí mató a trece palestinos ciudadanos de Israel, se creó la Coalición de Mujeres por una Paz Justa, que reune a una decena de movimientos de mujeres que trabajan por el fin de la ocupación. Las Mujeres de Negro forman parte evidentemente de esta coalición y participan en las actividades y manifestaciones (más de dos mil participantes en la marcha del 28 de diciembre de 2001), igual que participan en todas las manifestaciones organizadas por los diferentes movimientos por la paz. Tras los acuerdos de Oslo, mujeres palestinas se unían a las israelíes en la plaza Hagar; actualmente, la situación impide toda normalización de las relaciones entre mujeres israelíes y palestinas incluso, si, en el plano personal, existen buenas relaciones. Continuamos cooperando en el marco de los grupos de diálogo que existen desde hace bastante tiempo.

¿Cómo valoráis la nueva fase de la guerra lanzada por Sharon?

Somos testigos de una escalada en la represión y en los medios empleados por Sharon y su coalición. Sharon no quiere negociaciones. No quiere pagar el precio de la paz. Quienes pensaban, cuando su elección hace un año, que había cambiado, que no era ya el Sharon de la guerra del Líbano, se han equivocado. Su política se resume en la represión y la destrucción de las ciudades palestinas, igual que cuando la guerra del Líbano. El 4 de marzo, hizo una declaración afirmando que su objetivo era aniquilar a Arafat y los palestinos antes de plantearse el diálogo. Con ocasión del 8 de marzo, las Mujeres de Negro van a participar en manifestaciones y en la delegación de mujeres que va a llevar una petición israelo-palestina a todas las embajadas y consulados extranjeros, que pide la intervención de una fuerza internacional de protección de los Palestinos. Es importante pues la opinión pública israelí está cambiando. Estos últimos tiempos, a las Mujeres de Negro y Machsom Watch se han unido numerosas mujeres que habían dejado de comprometerse desde el comienzo de la segunda Intifada. La izquierda moderada como Shalom Ah´shav (Paz Ahora) se implica de nuevo y organiza grandes manifestaciones: éramos 20.000 en Tel Aviv hace dos semanas, 10.000 esta semana. Son las primeras manifestaciones grandes desde hace mucho tiempo. El pueblo de izquierda comienza a comprender que no es por la fuerza como se resolverá el conflicto, que hay que dialogar. En la derecha, se siguen negando a ver la relación entre la conducta de Israel y la respuesta palestina (atentados). El rechazo a servir en el ejército israelí, para perpetrar ataques contra las poblaciones civiles y proteger las colonias, por cada vez más soldados y oficiales israelíes ha sido esencial en este comienzo de reacción de la opinión israelí y movimientos de la izquierda moderada.

Con ocasión del 8 de marzo, ¿qué llamamiento querrías hacer a los movimientos de mujeres de Francia y Europa?

Ya nos anima el saber que no estamos solas, que otras mujeres apoyan nuestro combate. Concretamente, es importante que hagan presión sobre sus gobiernos para que se desmarquen más claramente de la posición americana proisraelí y que actúen en favor del envío de una fuerza de protección internacional a los territorios ocupados. Pueden también participar en las misiones civiles de solidaridad organizadas por los comités de apoyo al pueblo palestino. Finalmente, más modestamente, pueden popularizar la consigna de boicot a los productos israelíes que vengan de los territorios ocupados.

8 de marzo de 2002.

<< Índice de artículos

Directora:
Josefina Chávez

Edición:
Ana María Hernández.

Comité Editorial:
Fanny D'Argence, Rocío Duque, Liz Maier,Sylvia Marcos, Marcela Lagarde, Sara Lovera, Nellys Palomo.