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El secreto de Compay Segundo

Jorge Petinaud Martínez*

En una memorable y ejemplar polémica con el destacado intelectual cubano Jorge Mañach, el no menos brillante poeta y líder revolucionario de los años 30, Rubén Martínez Villena, afirmó que relegaba sus versos ante las necesidades de trasformación social de la Cuba de entonces. Villena murió en enero de 1934, y curiosamente ese mismo año se estableció definitivamente en La Habana el legendario músico Francisco Repilado Muñoz (Compay Segundo), cuya muerte al filo de la medianoche de este lunes causa conmoción en todo el mundo.

Resulta curiosa esta coincidencia porque apenas 25 años después el virtuoso del armónico (variante de la guitarra inventada por él), destacado compositor, maestro de la segunda voz y fundador del dúo Los Compadres, enfrentó la misma disyuntiva, y con su decisión -conservada en secreto hasta hoy, según su voluntad- originó interrogantes y elucubraciones que él no quiso aclarar en vida para que nadie vinculara su éxito universal con razones políticas.

Lo cierto es que al triunfo de la Revolución, ante las amenazas de agresión contra Cuba y con sus tres hijos menores estudiando con todas las condiciones aseguradas, Francisco Repilado Muñoz decidió incorporarse a las Milicias Nacionales Revolucionarias, en el Batallón 187, con el cual participó en la lucha contra los terroristas que asesinaban a maestros y campesinos en la Sierra del Escambray.

Cumplida aquella misión, cursó la escuela de instructores políticos "Osvaldo Sánchez" y permaneció movilizado en distintos puntos del territorio nacional, hasta que desde 1961 a 1963 fue enviado hacia la República Popular China como responsable político de un contingente de jóvenes, quienes allá se prepararon como especialistas de la defensa Antiaérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. En esa etapa nunca se apartó de su querido armónico y compuso marchas y canciones -como una titulada La plusvalía-, que escribanos chinos recogieron para la historia.

De regreso a la tierra natal, estuvo destacado en distintos puntos del territorio nacional, entre ellos la antigua base aérea de San Julián, en Pinar del Río, hasta que se licenció, cuando ya no eran tan inminentes las posibilidades de una agresión directa contra Cuba. Regresó entonces al oficio que siempre simultaneó con el arte, el de tabaquero, y contribuyó a la formación de muchos de los actuales maestros torcedores de tabaco, hasta que se jubiló en los años 70 y regresó a la música.

Espiral ininterrumpida

Nacido el 18 de noviembre de 1907 en la playa de Siboney, Santiago de Cuba, Francisco Repilado Muñoz (Compay segundo) desarrolló una exitosa carrera artística de más de 80 años y recorrió decenas de países en los que fue admirado y recibido por jefes de Estado, monarcas y por Su Santidad, el Papa Juan pablo II.

Era el músico en activo más veterano del mundo, y el artista que después de los 90 años de existencia grabó y vendió más discos y ofreció el mayor número de conciertos en más países del planeta. Inició su carrera profesional a los 15 años, cuando compuso la canción Yo vengo aquí. Debutó en La Habana el 20 de mayo de 1929 como clarinetista de la Banda de Música de Santiago de Cuba, ganadora de un concurso que le dio derecho a interpretar el Himno Nacional en la inauguración del Capitolio de La Habana y la Carretera Central.

En 1934 regresó a La Habana con Ñico Saquito, y por sugerencias de éste permaneció en la capital. Aquí trabajó como clarinetista, cantante y ocasionalmente guitarrista en el conjunto de su compadre, Miguel Matamoros, y en 1938 fundó el cuarteto Hatuey junto a Evelio Machín —hermano de Antonio—, Lorenzo Hierrezuelo y Armando Dulfo; en ese año viajó por primera vez a México, donde participó en la filmación de las películas México lindo y Tierra Brava.

Curiosamente, fue México el último país que visitó, 65 años después, en marzo de 2003. Fundó junto a Lorenzo Hierrezuelo en los años 40 el dúo Los Compadres, con el que alcanzó gran éxito en Latinoamérica. Al separarse en los inicios de los 50, creó la agrupación Compay Segundo y sus Amigos, con la cual viajó a República Dominicana, donde triunfó. En esta etapa trabajaron junto él figuras como Carlos Embale y Pío Leyva.

Tras el largo paréntesis musical debido a las movilizaciones militares y a su jubilación como tabaquero, regresó a la música con el trío Compay Segundo y sus muchachos, integrado junto al guitarrista y cantante Juan Enrique Coquet, su sobrino, y a su hijo, el contrabajista Salvador Repilado.

Exitosamente se presentaron en el restaurante del Círculo social Cristino Naranjo, donde estrenó en presencia de Silvio Rodríguez en 1980 su mundialmente famoso Chan Chan . Cuando falleció prematuramente su sobrino Juan Enrique Coquet, en la segunda mitad de los 80, regresó a Santiago de Cuba y comenzó a trabajar con el Cuarteto Patria, ya dirigido por Elíades Ochoa, junto a quien grabó por primera vez, para los Estudios Siboney, de la EGREM, ese son, cuyo éxito, según me confesó en más de una entrevista, radica en que sólo se basa en dos notas sensibles -"de las que llegan al corazón, y el resto es fino adorno"- reiteraba.

En 1988 viajó con esta agrupación a Washington a través de un proyecto organizado por el musicólogo cubano Danilo Orozco y la Smithonian University, y se reencontró con Marcelino Guerra (Rapindey), radicado entonces en españa, junto a quien había integrado el cuarteto Hatuey a finales de los años 30. El éxito fue rotundo. De regreso a La Habana, Pablo Milanés lo invitó a grabar en uno de los álbumes de la colección Años, con el cual sintió renacer su popularidad en Cuba.

Entonces decidió rehacer Compay Segundo y sus muchachos con su hijo Salvador como manager y contrabajista, Benito Suárez como guitarrista acompañante y Julio Fernández Colina como voz prima y percusionista menor. Se presentaron durante una larga temporada en el restaurante del hotel Kohly, y en 1994 viajaron por primera vez a Sevilla, invitados al Encuentro del Flamenco y el Son, que organizan el escritor cubano Bladimir Zamora y el músico Santiago Auserón (Juan Perro).

La explosión europea de su éxito tuvo lugar en 1995, cuando por sugerencia del doctor en musicología Danilo Orozco, Auserón produjo una antología de dos discos con 32 interpretaciones de Compay Segundo y sus Muchachos. Fue tal el éxito, que la península Ibérica comenzó a quedarle pequeña, y el público francés comenzó a demandar la presencia de Compay, quien con su arte y su carisma iba cautivando a un público necesitado de una música libre de estridencias y con poéticos textos y melodías.

Peter Gabriel lo invitó en 1996 al festival WOMAD, que ese año se realizaba en Islas Canarias, y allí cautivó con su encanto y su armónico a más de 80 mil espectadores. Por entonces, el productor inglés Nick Gold y el guitarrista norteamericano Ry Cooder —ganadores ya de un Grammy con el africano Ali Farka Touré— pero carentes de suficientes finanzas, piden un préstamo y corren el riesgo de realizar el proyecto que más tarde trascendería como Buena Vista Social Club, con relevantes veteranos músicos, pero relegados por la euforia que provocaba en Cuba entonces el boom salsero, hoy renombrado como timbero.

Conocedores del aval europeo de Compay Segundo, según expresó el propio Nick Gold en entrevista a este periodista, ellos le pidieron a Juan de Marcos González, coordinador del proyecto en La Habana, que invitara especialmente a Compay Segundo como carta de triunfo.

El resto de la historia es bien conocida a partir del álbum Buena Vista Social Club (premio Grammy) y del éxito mundial del filme del mismo nombre realizado por Wim Wenders. Sólo resta añadir que Compay Segundo y sus muchachos han vendido millones de copias de sus discos Antología de Compay Segundo, Yo Vengo Aquí, Lo Mejor de la Vida, Calle Salud, las Flores de la Vida y Duetos.

 

* El autor es periodista de Prensa latina y desde 1980 trabaja en la elaboración de un libro acerca de la vida y la obra de Francisco Repilado Muñoz (Compay segundo).

 

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